Siempre un alma noble

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El verano a menudo escaso de noticias se presta a un más potente foco sobre declaraciones faltas de fortuna. Las palabras del popular psicólogo Javier Urra en los Cursos de Verano de San Sebastián, en las que sugería que el suicidio puede ser una salida ética para los violadores en serie suscitan indudable controversia. 

El suicidio difícilmente puede ser una salida, pues representa el mayor fracaso concebible. La sacralidad de la vida se extiende a toda condición humana, más allá de la voracidad de sus deseos y la agresividad de sus impulsos. Siempre hay un sol dispuesto a brillar aún tras las noches más terribles, siempre hay un alma dispuesta a irradiar, aún en las personalidades más ganadas por la brutalidad. Siempre habrá un retorno posible a la mano que acaricia y a los labios que besan con una dulzura sin mácula. Siempre hay una capacidad de transformarse cuando alguien se siente reconocido y amado. Eso no es “buenismo”, como expresa el propio Urra, eso es fe y esperanza en el humano, en su condición trascendente, en su capacidad de regenerarse y evolucionar.

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¿Qué decimos cuando decimos “Te quiero…”?

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Tan fácil de pronunciar como difícil de cumplir. El “Te quiero” acude raudo a los labios de los “enamorados” en los instantes de la intimidad. Sólo cada quien sabe cuánto de efímero globo, o cuanto de sólidos y siderales mundos hay en el “Te quiero”; cuánto de atrapar o cuánto de dar; cuánto de instante pasajero o de lazo eterno. Habremos de permanecer vigilantes sobre tan confusa frontera, sobre ese límite sinuoso tan cargado de niebla. Habremos de lanzar todos los focos para ver hasta dónde se hace presente el deseo, hasta dónde el alma. Deberemos ser observantes con el origen y destino de la más recurrida frase de amor. Habrá que explorar hasta dónde seremos capaces de ir de su mano.

“Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y las estrellas…”, reza el oráculo más famoso del mundo. Todas las tradiciones nos sugieren la necesidad de disciplinarnos en la autoobservación. Si emprendemos el Sendero del discipulado, del servicio verdadero, habremos de atender previamente a ese desafío ineludible de explorarnos a nosotros mismos. Deberemos hurgar en nuestra doble naturaleza como personalidades y al mismo tiempo almas.

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Redes de nylon

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La pequeña población en el extremo del mundo bullía de peregrinos. Son los valientes que aún tienen fuerza y coraje para, una vez conquistada la ciudad del apóstol, llegarse hasta esas alejadas rocas junto al Faro y allí quemar las botas y la ropa y allí volver a nacer con nueva fuerza, conciencia y fe.

En su puerto ya entrada la tarde, hilaba conversación con un hombre que me instruía sobre la vida pesquera antiguamente, allí en Fisterra. Me hablaba del luto omnipresente, de los percances marinos que ataviaban de oscuro a las mujeres ya desde muy jóvenes. El mar imponía sus pagos en forma de arrebato de seres queridos, amén de una existencia dura de gran esfuerzo y trabajo. Me evocaba a las mujeres que descalzas tenían que andar con cestas de más de 20 kilos de molusco y pescado sobre sus cabezas. Iban por los pueblos intercambiando frutos del mar por frutos de la tierra. Apenas había entonces uso de moneda.

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“Maternal, angélico amor”. Los ángeles y la gestación en el seno de la madre. Comentario y extractos de libro.

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Ahora estamos en condiciones de sumar conciencia a las libertades que tanto nos han costado conquistar y que aún debemos seguir conquistando. Podemos querer disfrutar del libre albedrío, pero qué haremos con él, si nos falta la Luz para guiar adecuadamente nuestros pasos. Un ser verdaderamente libre y consciente de su elevado destino, en poco se ve determinado por las leyes de la tierra. En lo que al debate actual sobre el aborto en nuestro país se refiere, por supuesto la mujer gobierne su cuerpo, pero también podemos todos y todas comenzar a tomar conciencia de la sacralidad de la vida sin distinción, podemos reparar en la dedicación que supone el tejido de las diversas formas al otro lado del velo. Podemos investigar la admirable entrega “tras las bambalinas” por parte de los “creadores de las formas” (devas y elementales) que implica la manifestación de una nueva vida en la materia.

Ha sido mucho itinerario hasta alcanzar unas mínimas libertades, para que ahora no tratemos de hacer un uso elevado de ellas. De cualquier forma, las verdaderas libertades no se alcanzan por decreto-ley, sino cuando comienza a calarnos algo de esa Luz sin tiempo, ni geografía; cuando el sentido de la responsabilidad comienza a hacerse con cada uno de nuestros pensamientos y nuestro actos.

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La crisis y sus oportunidades

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En una reciente estancia en Madrid, al salir del metro de Sol, pude ver a los trabajadores de “Coca-Cola” protestando ante la sede del Gobierno regional. Confieso que me asaltó cierta tristeza. No sé si era por el día plomizo o por la observación de una porción de humanidad que se agarra a la protesta, pero abandona los sueños. Suena la campana del ERE y nos falta tiempo para ir a por la pancarta y salir a la calle y clamar contra quienes “nos han quitado el empleo…” El objetivo es volver como sea a las plantas embotelladoras de esa bebida tan dañina. Parece que no existiera otra mejor alternativa, otra meta diferente. Hay que retornar cuanto antes a un trabajo mecánico, a veces incluso embrutecedor, metiendo en latas de aluminio y botellas de cristal un líquido sobrecargado de anhídrido carbónico, azúcar y cafeína, tan perjudicial para la salud de los ciudadanos.

Así fabriquemos brebajes ponzoñosos, es preciso defender el puesto de trabajo. Lo importante es fichar no importa dónde, de qué manera, con qué finalidad… Como no cambiemos el horizonte de esa visión limitada, estaremos condenando nuestra salud y la salud de la Tierra, nuestra Madre. ¿Y si un día nos despegáramos de todas las pancartas…? ¿Y si en vez de pedir, clamar, reivindicar fuera, nos retáramos a nosotros mismos/as por dentro? El objetivo no sería tanto acabar con el paro, sino con la peligrosa y a menudo autodestructura conciencia de que no importa lo qué hagamos, lo qué fabriquemos, lo qué comamos y bebamos, con qué nos divirtamos… El objetivo no es disminuir las cifras de desempleo, sino nuestro nivel de desorientación ante la vida y su trascendental sentido. El principal problema de los ciudadanos no es el combate contra el desempleo, sino contra los temores e inseguridades que nos paralizan. Quizás no se trate tanto de mermar el número de desempleados, sino el miedo a hacernos los dueños de unos destinos más libres, creativos y solidarios.
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“Fuimos semilla”. A propósito de la nueva Ley del aborto aprobada.

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Hay cuestiones que, por su controversia y a la vez trascendencia, requieren ser abordadas de una forma distante, a la vez que desnuda; a poder ser fuera del tiempo y el entorno cultural de quien opina. Será necesario intentar trascender las circunstancias que rodean al criterio y que impiden atender el tema de forma debida, objetiva y serena. El polémico asunto del aborto, cuya legislación acaba de ser modificada en España, poco debería tener que ver con la liza ideológica o religiosa.

El ser humano en su desarrollo va adquiriendo un creciente compromiso con la vida en toda su extensión, ya adquiera ésta cualquiera de sus formas: mineral, vegetal, animal o humana. Más allá de lo que se clame desde las trincheras de uno u otro signo, la persona ha de encarar en algún momento el misterio de la vida. Esa exploración del Misterio siempre comportará una responsabilidad añadida. Nadie sale indemne de esa tentativa. A partir de ahí, la esfera de nuestro abrazo está destinada indefectiblemente a ensancharse. Nos debemos al cuidado de la planta, del animal y por supuesto también del humano, en todas su condiciones y fases de desarrollo. Más conciencia equivale por lo tanto a más compromiso, pero no a una espada blandida con añadida fuerza, sino a un amor susurrado con más delicadeza y convencimiento en el momento y lugar oportunos.

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Manos en el bolsillo, corazón en los labios

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Es la esencia de una cultura que quiere vivir y que en el sonido deposita su esperanza. Es un orgullo callado que asoma cada cuatro años, otra suerte de olimpiadas en la que todos ganan. Es el vigor de una forma de estar en el mundo, de una lengua ancestral que quisieron callar. Son los “bertsolaris”, poetas y bardos confinados de por vida en la entraña de un pueblo.

Es lo efímero que puja por durar, el poder del verbo vibrando en cada alma, afirmando su poderío. Es el tiempo que consiguen detener garganta y labios serenos. Es el verso que se improvisa y sin embargo puede devenir eterno; la sola palabra despertando las memorias, inundando un colosal aforo. Es el humano inmutable corriendo tras el vocablo preciso.

Nadie prende un incienso, ni aviva una vela, sin embargo la ceremonia está servida. Hay un alma grupal que se expresa por medio de quienes no sacan las manos de los bolsillos, ni el corazón de los labios. Sólo airean esas manos para abrazarse. Nadie menta la fraternidad, pero hay una comunión que se desborda. Sobra el altar cuando se consagra en Barakaldo esa entrañable fraternidad.

Mil esker Arzallus eta Lujanbio!!

Más info del evento: http://www.eitb.com/eu/kultura/bertsolaritza

¿”Panrico” o pan rico?

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Queremos pan rico de aquel con levadura madre, agua de manantial, fuego lento y grano entero. Queremos los olores que ya marcharon, los oficios que se olvidaron, la salud que perdimos… Queremos los pequeños hornos de leña inundando de nuevo nuestras geografías.

No deseamos volver para atrás. Hacia atrás fuimos cuando al grano le quitamos la cáscara y el germen, cuando al pan se le echaron los conservantes y la legión de cancerígenos “Es”, cuando ya en forma de molde, se metió en una funda de plástico y se puso a viajar cientos de kilómetros en grandes camiones, lejos de su origen. El paso para atrás fue cuando olvidamos el sabor genuino de los alimentos y nuestro paladar dio por bueno lo adulterado, cuando nos acostumbramos a ingerir cualquier sucedáneo cargado de aditivos químicos.
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Nación a debate

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Han sufrido por la muerte violenta de un ser querido y el día pasado se juntaron en un puente y tiraron flores en su recuerdo. Y sus palabras cuando esas flores navegaban por el Nervión fueron de perdón, de reconciliación de mirar con esperanza al futuro, de que podremos vencer las divisiones pretéritas y legar un mañana de paz y unidad a nuestros hijos… El orgullo colectivo puede nacer de los más diversos sentimientos de pertenencia: una camiseta que llevan unos ídolos, un color político, una enseña, una marca… El orgullo puede también surgir del deseo de opositar a esa casta de hombres y mujeres que no les doblegó el dolor, ni el odio y tiran claveles rojos y blancos a los ríos de la vida y alientan esperanza a los cuatro vientos.

El mismo día del homenaje en Bilbao al sargento de la Ertzaintza, Joseba Goikoetxea, muerto por ETA, el nobel Mario Vargas Llosa, con motivo de un galardón otorgado, arremetía con dureza en las páginas de “El Mundo” contra los nacionalismos. Cargaba también contra los de signo pacífico y democrático. No hay una tregua, no ceden las andanadas artilleras desde la gran alcazaba mediática.
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“Mujer sagrada, no p.”

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Trescientos cuarenta y tres intelectuales franceses han suscrito un manifiesto a favor de la prostitución, cuyo título reza “No toques a mi a mi p.” Mejor huérfanos. Mejor que nos guíe el viento, la intuición, las estrellas… No podemos ser conducidos por cierta intelectualidad “progresista”, so pena de abocarnos a profundo abismo. Mejor nos conduzca la propia vida que es entrega, generosidad, pureza, armonía…

Debieran estar siempre juntos. El amor es al sexo , lo que el agua a la planta, lo que el aire a los pulmones, lo que la sal a la mesa… Todo el oro del mundo no debiera valer para comprar los labios de una mujer. Hay néctares sin precio de mercado, sólo asequibles a una incondicional donación, cuya única letra de cambio lleva por nombre fidelidad. Hay gozos que nunca debieran estar sujetos a monedero. No es purismo de púlpito, no se trata de una cuestión religiosa, sino de una ética universal que ha de ir progresando, una ética crecientemente consensuada que frene las derivas intelectuales, que ponga límites a la compra venta, que recoja todas las dignidades.

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Competir, no gracias…

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Hay vida más allá del competir, vida con mayúsculas. Hay vida sana, pura, entera más allá de ese diabólico verbo que nos ha tiranizado. Hoy ya no es cuestión sólo de “ser”, hoy hemos de “ser competitivos”, sino no somos, no tenemos futuro… Competir es un verbo que conjugamos muy a menudo en este mundo con exceso de individualismo. Lo mentan hasta la saciedad desde demasiadas tribunas. Insisten en que, “hoy más que nunca, en este planeta global es preciso estar despierto y así prosperar”. Si es necesario incluso, que sea a costa del otro. Los adalides de este sistema invitan a marchar ligeros de principios, a dejar a un lado la carga de ética.

Sin embargo es posible el ganar todos (“win win”). Mejor no pierda nadie. Ni la Madre Tierra, ni los derechos de los trabajadores, ni quien genera el mismo producto o servicio. Es cuestión de organizarse, de repartirse, no tanto el mercado, sino la satisfacción de las verdaderas necesidades colectivas. Hay un sitio para todos/as bajo este Cielo, no sin embargo para todas las ambiciones. Si es caso, competir sólo con nosotros mismos para poder servir más y mejor; darnos por entero sin perjuicio de nadie, persiguiendo sólo el beneficio ajeno. En tanto que empresa tratar igualmente de ser útiles, intentar ofrecer a la sociedad un buen servicio o producto. No pierda nadie. Que la publicidad sea sólo el producto. No más piernas bonitas sobre brillantes carrocerías. No más indigna utilización de la mujer para vender el último modelo de coche que corre más hacia ninguna parte y con el que se liga más rápido.

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Todos los abrazos


 

La belleza deberá estar en los caminos, no sólo en los fines. Pintar los pechos y el cuerpo de negros rótulos no es quizás lo que más demanda una piel blanca. Hay una intimidad que no debería ser necesario ofrendar a la hora de apostar por un mundo en el que la mujer sea plenamente respetada y considerada. ¿Qué dolor no habrán sentido dentro esas jóvenes activistas para medio desnudarse en tantos asfaltos e inviernos?

Podemos observar las últimas imágenes de las mujeres valientes del movimiento “Femen” pidiendo en París la libertad de la activista feminista, Amina, fugada de su domicilio en Túnez por haberse dictado contra ella una “fatwa”. Sin compartir  plenamente métodos y formas, sin identificación con su espíritu de confrontación, aflorará seguramente cierta simpatía. Al tiempo recordaremos también nuestro compromiso por acercar las “fes”, nuestra responsabilidad a favor del diálogo y el encuentro entre los credos. ¿Cómo abrazar una y otra causa a la vez? ¿Cómo apoyar a la mujer y su justa apuesta de emancipación en el mundo árabe y a un mismo tiempo abrazar el encuentro imprescindible con el Islam?

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Irradiar sin temor

Edward Snowden ha levantado todo un movimiento de solidaridad internacional en favor de su persona y por la abolición del programa PRISM. Proclama a los cuatro vientos que este programa de espionaje constituiría una conculcación del derecho a la privacidad de muchas personas en todo el mundo por parte del Gobierno de los Estado Unidos. El desnudo ha ido en aumento. Primero Julian Assange, después Bradley Manning y ahora este joven agente de la NSA de 29 años, han ido provocando un tormentoso “striptease” de la seguridad de la administración norteamericana a los ojos del mundo. Sus métodos son por doquier cuestionados.

Es cierto que nadie debe abrir ventana en el ámbito de nuestra privacidad, infiltrarse en ella sin nuestro debido consentimiento, ¿pero el tema adquiere la gravedad que se le está concediendo? Guardianes de nuestra privacidad sí, pero sobre todo celosos de lo que hacemos con ella. ¿El temor a que de tan cerca seamos espiados no acusa una cierta debilidad interna? ¿Es realmente posible el control de los seres libres? ¿Pueden en verdad cercenar nuestros movimientos y libertades desde tan lejanas pantallas? ¿No abrigamos una cierta inclinación a sumar infundados pavores?

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Algo más que “víctimas”…

Dentro de unos minutos comienza la huelga general convocada en Euskadi y en Navarra para la jornada de mañana, 30 de Mayo. Olvidamos fácilmente que somos bastante más que “víctimas”. Nuestras circunstancias de hoy no son sólo la consecuencia de lo que los otros hacen o dejan de hacer. No hay presente que no hayamos fabricado, no hay mañana que se nos escape y dependa exclusivamente de terceros. Ahora más que nunca, ahora, con más posibilidades que en ningún otro momento de la historia, con más conciencia, con más medios…, somos los hacedores de nuestro futuro, de nuestro mañana más emancipado y de más gloria.

¿Por qué será que cada vez resuenan más lejos todas esas proclamas que sitúan absolutamente todas las responsabilidades, todas las culpas fuera? ¿Dónde están las manos que Dios nos ha dado, no sólo para levantar el puño amenazante, sino para modelar los sueños con todos nuestros barros  juntos? ¿Dónde esas manos sino para construir las comunidades, las ecoaldeas, los espacios sostenibles, los jardines… del nuevo mundo? La sola dinámica de la reivindicación pone en cuestión nuestro inmenso potencial de seres libres y creadores, hipoteca nuestro mañana. La sola pancarta merma nuestras facultades para reorientar la historia e inaugurar la alternativa. No es sólo pedir a los otros, es tomar conciencia de todo lo que aquí y ahora podemos realizar y culminar  nosotros/as mismos/as.

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Vida siempre sagrada

No termino de comprender cuando se dice, no sin cierta vanagloria, que nuestra  generación, tras el franquismo, abrió caminos y rompió muchos tabúes… Podríamos haber roto otras cosas, podríamos haber  arremetido contra otros escudos, contra otras “lunas”… Podríamos haber abrazado el bebé que pretendería encaramarse, podríamos haber respetado la vida. Hay tabúes que no se deberían nunca quebrar, por ejemplo aquel que sella y protege la criatura que anhela manifestarse también en el escenario de la vida física. Aún está por ver hasta dónde llegaba la supuesta liberación en aquella rotunda exaltación de lo profano.

Hay temas que particularmente nos espolean a indagar  en la sabiduría divina. El debate sobre el aborto debería abandonar la arena política. Los intereses partidarios desenfocan la justa mirada. La ternura debida no tiene color, no está afiliada a ninguna formación en particular. Mientras no descubramos qué, quiénes éramos, qué hacíamos antes de entrar en el vientre de la madre…; mientras no cobremos noción de la intensa planificación al otro lado del velo de nuestras futuras vidas físicas, de la inestimable ayuda que en ese sentido recibimos, no podremos enfocar debidamente el tema del aborto. En vez de hacer de la interrupción del embarazo otra arma política, en vez de tirarnos los tratos a la cabeza entre la derecha y la izquierda a propósito de tan delicada cuestión, podríamos disponernos a explorar el misterio de la vida humana.

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Piolet de “otro oro”…

A fuerza de teclear, uno sólo quisiera contar relatos bellos. La muerte es también una historia bella, sobre todo cuando nos habla del vuelo a la luz de un valiente que ama a la naturaleza, que ama a sus hermanos. Ahora hace cinco años nuestro paisano, Iñaki Otxoa de Olza, agonizaba en las alturas del Annapurna a 7.000 metros de altura. Montañeros amigos de diferentes naciones, sin más bandera que el compañerismo, lo dejaron todo para ir en su búsqueda. Iñaki voló antes de que llegara el auxilio, pero ese testimonio noble de solidaridad por encima de las banderas, quedó grabado en la entrañable película “Pura vida”. Los que fueron a rescatarle eran todos de diferentes países y sin embargo constituían formidable “equipo”. Estaban unidos por un vínculo fraterno nacido de un profundo amor a la vida y la montaña.

Entre quienes corrieron a salvar a Iñaki arriesgando su vida estaba el ruso Alexei Bolotov. El veterano montañero de 50 años trabajaba ahora en la apertura de un vía de ascenso al techo del mundo. Escalaba el Everest por donde nadie lo había escalado. Un roca afilada fue serrando la cuerda de la que colgaba al bajar. Se precipitó finalmente al ceder ésta… Cayó hace dos días a una profundidad de 300 mts., muriendo en el acto.
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“Noble causa, justo camino” (Sobre los escraches)


No siempre será preciso agotar las gargantas para hacer valer lo justo y lo verdadero. Un silencio, un “mantram”, una canción colectiva… pueden ser  infinitamente más poderosos que una  voz forzada, desatada o rota. Los decibelios de una manifestación no la acercan necesariamente más a sus metas. Un silencio ubicado, inteligente, imperturbable, afianzado en rectitud, desbordado de compasión, puede desarmar al adversario, o lo que es más importante, ganar su sentir.

El problema tampoco será a dónde vayamos, sino lo que llevemos dentro. La no violencia activa, rezaban los manuales que manejábamos en la transición, supone  una  gran  acumulación de energía, que hay que saber invertir de forma inteligente y apropiada. Amor, sabiduría y voluntad siempre de la mano, también por las grandes y agitadas avenidas de nuestras ciudades, también en medio de estos tiempos tan apretados. Sobre todo ahora que la sangre corre el riesgo de calentarse a la vista de las escandalosas “primas a los directivos”, de las “jubilaciones de oro y platino”, de la corrupción que no cesa, de la Corona que ni de lejos ejemplifica… Los rescates a la banca no hay quién los entienda, pero las causas justas requieren afinar al máximo los métodos, so pena de hacerlas naufragar.

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Todos los abrazos

 

La belleza deberá estar en los caminos, no sólo en los fines. Pintar los pechos y el cuerpo de negros rótulos no es quizás lo que más demanda una piel blanca. Hay una intimidad que no debería ser necesario ofrendar a la hora de apostar por un mundo en el que la mujer sea plenamente respetada y considerada. ¿Qué dolor no habrán sentido dentro esas jóvenes activistas para medio desnudarse en tantos asfaltos e inviernos? Podemos observar las últimas imágenes de las mujeres valientes del movimiento “Femen” pidiendo en París la libertad de la activista feminista, Amina, fugada de su domicilio en Túnez por haberse dictado contra ella una “fatwa”. Sin compartir  plenamente métodos y formas, sin identificación con su espíritu de confrontación, aflorará seguramente cierta simpatía. Al tiempo recordaremos también nuestro compromiso por acercar las “fes”, nuestra responsabilidad a favor del diálogo y el encuentro entre los credos. ¿Cómo abrazar una y otra causa a la vez? ¿Cómo apoyar a la mujer y su justa apuesta de emancipación en el mundo árabe y a un mismo tiempo abrazar el encuentro imprescindible con el Islam?

No seremos nosotros, y menos desde Occidente, quienes sugiramos que ha de amanecer tras el “niqab”, el “chador” o el “burka”. Teóricamente cada quien palparía y buscaría la luz que necesita. Ellas serían las dueñas de sus miradas y sus cuerpos, ellas graduarían el ancho de sus horizontes, serían las hacedoras de sus destinos…, pero en la práctica, su tradición cultural y espiritual no se lo ponen a veces fácil. ¿Podremos abrazar al tiempo una y otra causa, la del diálogo interreligioso y la justa apuesta de ellas en el contexto árabe, o será una quimera…? La jerarquía de valores teóricamente está establecida, en la práctica resultará más complicado. Por supuesto primero ellas y sus derechos inalienables, antes incluso que el encuentro con la media luna. Sin embargo la postración, el olvido, la marginación…, sin ir contra el decálogo de manual, nos sitúan a menudo ante un mundo demasiado del pasado. ¿Cómo modulamos ese diálogo con el Islam, cómo manifestamos por ejemplo nuestro apoyo a reivindicaciones de emancipación como las de “Femen”, sin que nadie se sienta ofendido, ni interprete resquicio de islamofobia?

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Los ecos del Grillo

 

 

El movimiento “5 Estrellas” del cómico Beppe Grillo ha logrado posicionarse como tercera fuerza política en la vecina Italia. Observamos en su reducido firmamento astros que brillan radiantes. Otras de sus estrellas se nos antojan menos atrayentes. Bienvenido por su puesto todo el postulado de una democracia más limpia y directa que posibilita el uso adecuado e inteligente de las nuevas tecnologías e Internet. La elección de sus candidatos en estas y otras pasadas elecciones ha sido un ejemplo del que podrían tomar nota los políticos de estos y otros lares. Bienvenida la importante carga  verde con que desembarcan en la escena política italiana, bienvenida por supuesto su frescura y originalidad.

Sin embargo habrá que moderar las formas, limar aristas y otras belicosidades; sin embargo en su “eurofobia” no podremos acompañarlos, tampoco en un  radicalismo que previene contra toda otra fuerza política. No hay futuro que no pase por la Unión, unión en Europa y en casa, por supuesto en diversidad, por supuesto siempre mejorable. Toda  distancia es poca con respecto a Berlusconi, pero la entente  con Bersani será vital para  poder salir de la honda crisis política en la que se halla la nación hermana.

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Gobierno de nuestros cuerpos

Los escándalos en los hospitales se multiplican. Vienen de todos esos centros en Inglaterra, en España… donde el objetivo del negocio aventaja al de devolver la salud. ¿Cuántos Stafford hay escondidos, sin salir a la luz? ¿Cuántos no se camuflarán en el mañana privatizado? Mucho apunta a que esa dejación de principios, esa materialización de lo vital, esa banalización de nuestro latido puede ser sólo el comienzo. La “marea blanca” parece que tenía sus fundadas razones para tomar el asfalto. Sin embargo ese triste avance del afán de lucro por encima de las personas, esas noticias aparentemente negativas de cambios en la política sanitaria, pueden albergar también su aspecto esperanzador. La crisis puede lograr que nos hagamos un poco más los dueños de nuestros propios cuerpos, que comencemos a gestionar más nosotros/as, por lo menos dentro del ámbito de lo cotidiano, nuestra propia  salud.

Quizás ese reencuentro también estaba en la  agenda. Quizás ya estaba acordada esa cita con el sol, con el aire, con el agua, con las plantas y los alimentos  sanos, con la paz que nos debíamos… Quizás faltaba la crisis, los hospitales convertidos en grandes cajas de hacer dinero, para recordárnoslo. Quizás a partir de  ahora más camino de la huerta, de la montaña, de nosotros mismos y nuestras posibilidades de  regeneración, que de las colinas donde se emplazan los macro-hospitales. Allí donde se cuida y preserva la vida, pero también donde a menudo se intenta recuperar la salud con exceso de química y artificio.

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Revolución de la entereza

Todo apunta a que no ha de llegar la catarsis colectiva de los mandatarios, que, pese a las palmarias pruebas, seguirán acorazados. La entera franqueza no tiene prisa por acercarse a los labios de quienes nos gobiernan. ¿Debía asomar la verdad  tras el atril, delante de los focos o bastará que proyectemos luz sobre nuestras propias verdades? Larga cadena de frustraciones nos animan a concluir que el progreso social no se urde tanto en Calle Génova, en Ferraz o la Moncloa, como en más íntimas sedes.

En realidad buena parte de este sistema, no sólo de una opción política, está  fundamentado en la falsedad: la ficción del dinero como norte, de la rivalidad como progreso, de la competitividad como valor rector de nuestras relaciones… Los engaños nos acorralan: la química cura, los animales nos son ajenos,  el veneno  es preciso para que los campos florezcan en abundancia y el asfalto es el inevitable escenario de nuestros días. No nos convence tampoco ese aparente brillo en la chapa de nuestros vehículos, cuando el hambre rueda aún a gran velocidad por tantas geografías. Gobierna el embuste de que la vida se acaba cuando  el cuerpo físico se agota, de que no nos alcanza latido para prolongarnos en los senderos de la eternidad… Nos ocultaron sobre todo que la existencia es experiencia y servicio, no materia y placer; que el gozo tiene que ver con el volumen de la entrega al prójimo, no con el grosor de un sobre cargado de dinero negro.

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Ganar todos


Las páginas deportivas acercan estos días  contenidos de calado. Lance Amstrong nos ha invitado a explorar este capítulo informativo en el que aparece su entrevista sin desperdicio. No en vano nos ha regalado como nadie sólidos argumentos a favor del “otro mundo posible”. De boca del siete veces campeón del “Tour” se confiesa en realidad una civilización moribunda, un mundo caduco, una cultura altamente desfasada. Le podrán quitar todos los “maillots” amarillos, pero nadie le privará de la valentía de haberse sincerado hasta tal extremo.

El “ganar a cualquier precio” no sólo ha hundido al cliclista norteamericano. De no ser superada esa misma y omnipresente filosofía, puede acabar por hundir al “pelotón” de la entera humanidad. Con la sola mirada en el triunfo, en el beneficio personal, todo, por supuesto el planeta, tiene los días contados. El deporte excesivamente competitivo no es sino el reflejo de una sociedad caracterizada por la pugna a tantos niveles y esferas.

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Trono en la altura

Trabajamos por la fraternidad humana. No podemos abrigar nada contra ese señor que viene de cumplir 75 años y atiende al nombre de Juan Carlos; que reina desde un lujoso Palacio leyendo los discursos que le preparan. Si algo tenemos en su contra nos lo habremos de trabajar. Representa, aunque nos cueste reconocerlo, el sentir de mucha, mucha ciudadanía. No podemos tener nada contra ningún congénere, porque nuestro desafío último es abrazar, sin reserva alguna, a la entera humanidad .

Ya no nos permitiremos el fatal desvarío de pelear contra el hermano, por más que inciten corona y desatino. Sólo reclamamos nuestra condición de seres emancipados. Somos seres libres, súbditos únicamente de que Quien creo la Tierra y sus Estrellas infinitas y su inmenso Cielo; súbditos de Quienes le acompañan en su Plan Divino de Amor, en su recreación sin límite de cuanto late. Reconocemos sólo la realeza de los hombres y mujeres puros, de quienes se hallan en camino de esa cristalina virtud, de esa incondicional entrega.

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Cuando callen los rifles…

La avidez humana hace negocio incluso de las situaciones más trágicas. Una empresa norteamericana ha comenzado a comercializar mochilas escolares que hacen las veces de chalecos antibalas. La más eficaz defensa de una sociedad y de sus menores es la educación en valores de respeto y solidaridad. Las espaldas de los escolares no deberían cargar con tanto metal añadido. Un adolescente educado en la consideración de toda vida, vegetal, animal, por supuesto humana, crecido en el espíritu de la compasión, en el amor a la Tierra, en la idea de cooperación y ayuda a sus semejantes, jamás emprenderá una matanza masiva.

Si al pequeño se le educa en la ley del más fuerte, de la revancha; si lo que se le proporciona o permite con la merienda es, en cualquier tipo de pantalla, su diaria ración de hombres abatidos por más y más balas, no podemos extrañarnos de los lamentable titulares de estos días. Una vez más será preciso remontar al mundo de las causas para tratar de evitar que escenas de tan bárbara índole se vuelvan a repetir.

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¿Paga extra?

En medio del apuro cada vez más generalizado en que vivimos, en el mantel de la Navidad puede sobrar algún turrón de marca, algún vino añejo. Aún estamos a tiempo de librar algunos animales de una cruel olla. Quizás no pensar tanto en lo que pueda faltar para colmar aún más nuestra mesa, sino en lo que urge en la de al lado. En realidad todo está “al lado” en un mundo que las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte han tornado tan pequeño.

Las fiestas que ya se acercan no necesitan más consumo, seguramente sí más original sentido, más valiente solidaridad, más genuina fraternidad. Más “Navidad extra” que “paga extra”, de una vez por todas la mirada más puesta en los corazones enlazados que en los bolsillos individuales. Es precisamente el consumo lo que puede terminar de ahogar el candor que aún le queda a estos días señalados. Si algún significado cobra aún la memoria de Jesús es para invitarnos a la siempre viva responsabilidad del compartir. ¿O es que todo va a quedar hueco y envuelto en papel de celofán, es que ya no le resta ningún profundo sentido a nuestras celebraciones más generosas y entrañables?

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Dueños de nuestros destinos

A propósito de la huelga de hoy

Lo lamento. No tengo interés en esta huelga. Lo digo sin vergüenza, ni pudor. No estamos de vuelta de nada. No estamos afiliados a la patronal, ni a la formación en el poder. Nunca la esperanza pulsó con tanta fuerza en nuestro interior. Conocemos los grilletes en las muñecas, las largas noches en los calabozos. Hemos salido cientos de veces a la calle, pero nos jugábamos algo, había ideales.

“La culpa siempre la tienen  otros…” Si siempre echamos la responsabilidad a terceros estaremos siempre a su albur, nunca nos haremos los dueños de nuestros destinos. Salir a la calle tras manidas consignas que vienen de centrales lejanas es sencillo; lo difícil es tomar verdaderamente las riendas, la responsabilidad de nuestro propio futuro.

¿Es que no podemos comenzar aquí y ahora a levantar el otro mundo? ¿Es qué es tal la axfisia, la explotación que no hay margen alguno para erigir la alternativa? ¿Es que no hay resquicio y sólo nos queda cruzarnos de brazos, o lo que es casi lo mismo, llamar a la huelga? ¿Es que la “matrix”, es que el sistema cierra absolutamente todas las puertas, todas las posibilidades? O es por el contrario que “combatimos” el sistema, pero seguimos obedientes sus códigos. A la hora de la verdad nos regimos por sus pautas. Nos clavamos durante horas antes su pantalla tonta, compramos sus productos adulterados, nos entrenemos con su ocio alienante, nos “curamos” con sus pastillas, nos encerramos en sus hospitales, en sus centros comerciales, en sus pabellones de fútbol…, pero sí, el 14 de Noviembre nos pondremos pañuelito rojo al cuello y saldremos a pasear por la Castellana de nuestra población, cargando contra el gobierno y el sistema. Sigue leyendo

Más allá de la hipoteca

 

Siempre habrá un sitio para todo humano bajo el sol. Nadie puede privarnos de nuestra heredad como hijos de la Tierra. Nadie puede deshauciarnos en medio de un planeta tan fértil, de una casa común tan ancha. Otra cosa será el blindaje de la puerta o el grosor de las paredes, la luz de los cristales o el color de las flores en el alféizar… El cobijo debiera depender del esfuerzo y ahorro metido en el ladrillo, de la destreza y aplicación de unas manos…, no de la voluntad de un banco impaciente. El cobijo debiera ser a medida de la naturaleza y de las necesidades, de la latitud y su cielo, no de la hipoteca que somos capaces de soportar hasta el último aliento.

El problema surge cuando pensamos que sólo hay un refugio, sólo un lugar para extender nuestros días, sólo una vivienda de concurrido asfalto, garaje y portero automático. Cuesta reinventarnos. Queremos seguir con la misma vida de antes, con la misma lastrante hipoteca de siempre, comprando los mismos productos refinados en el mismo supermercado de la esquina, plantando la sombrilla en nuestro mismo coto de arena en el verano…

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¡Hagan Juego…! *

Es falso que el agua llegó al cuello. No todo es crear puestos de trabajo. No calzamos cualquier uniforme. Hay vida y mucho tajo más allá de las propuestas laborales del sistema instituido. Las fuerzas conservadoras se terminaron de desnudar ante el magnate de los casinos. En la apuesta por atraer “riqueza” no había sitio alguno para los valores. Antes hablaban de Dios, de tradición, de patria…, ahora hacen cola para entrar en los macro tugurios. La izquierda se limita a querer grabar con más impuestos la aviesa jugada.Haremos juego cuando ganemos todos/as, los del Norte y los del Sur, los negros y los blancos, los amarillos y colorados… A la vuelta de tantos siglos de injusto casino, de ruletas desbocadas, de bolas en números equivocados…, toca por fin una fortuna más repartida.Nuestro juego no lo cantan los media, ni se anuncia con grandes luces de neón. Apostamos por una partida en la que no pierde nadie. Apostamos por el mismo número agraciado, por la misma máxima del compartir, por el mismo mundo ancho y esperanzado. Nadie pierda en la apuesta del mañana. Ya no concebimos ganar a costa de nadie. No imaginamos ganar a costa de una Madre Tierra vejada, de unos animales torturados, de unos prados envenenados… Por supuesto no consideramos ganar a costa de nuestros hermanos humanos.

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