Otro alarde

Quizás ahora un poco de empatía con los otros pasos. Disueltas las manifestaciones, guardado el músculo, quizás ahora alarde de acogida de lo que siente y piensa el contrario. Quizás ahora muestra del poder del encuentro, del beneficio del dialogo, del coraje de un nuevo acuerdo. Los drones ya han remontado los cielos y certificado las dos mareas humanas. Ya ha sido exhibida la fuerza de la grande por las grandes avenidas. ¿Cuantos octubres en disputa? ¿Cuántos otoños sin solución, sin fondo dorado? ¿Por cuánto tiempo calibrando uno y otro poderío, calculando las almas reunidas detrás de una y otra enseña? ¿Dónde plaza ancha y prometedora en la que confluyen las dos vías, la Diagonal que desemboca en océano y abrazo? A un lado de la acera quienes pretenden todavía vencedores y vencidos, quienes pregonan la cárcel del adversario.

Sigue leyendo

Vamos a pasar página

 

Bajo ningún concepto podemos avivar los rescoldos del fuego de la confrontación. Trabajamos para la paz. Nuestras letras son vasallas de ese alto ideal, pero la paz siempre urgirá de los sólidos cimientos de la justicia. Nunca habrá una paz instalada en la arbitrariedad. La paz y la armonía social no podrán ser si los presos catalanes permanecen entre rejas. Si en verdad la justicia fuera tal, no habría ningún motivo para temer la sentencia ¿Por qué tememos tanto el día ya cercano en que se de a conocer?

Sigue leyendo

BRISA, NO “TSUNAMI”

Nunca debieron arder esas calles, nunca crepitar ese fuego del asfalto, sobre todo el de adentro. ¿Inconciencia de togados acarreando combustible al arrimo de ya calentadas emociones? Pudo ser brisa mediterránea y no “tsunami” del llamado Pacífico, amanecer y no noche incendiada, victoria para todos, triunfantes manos de conformidad apretadas y no tanto capítulo de revés, miopía y sufrimiento.

Pudo ser virando la historia, despertando una nueva conciencia de supremo cuidado y respeto y no desenvainando el roñoso y archiconocido sable. Pudo ser en armonía y acuerdo, jamás con “búsqueda y captura”, amenazas y rejas. Pudo ser de otro modo. Bastaba situarse en las coordenadas de un presente definitivamente más inteligente y flexible, más despierto y civilizado. ¿Por qué lo hicieron tan complicado, sobre todo tan absurdo y doloroso? Puso ser sin padres y madres privados de ver a sus hijos, sin desenvainar una sola porra, sin urnas clandestinas que emergían de la noche cual altares rescatados.

Sigue leyendo