Verdes universales

 

La Tierra no canta, ni encanta sólo a quienes han leído a Marta Harnecker, visten camiseta del Ché o compraron bonos para la enésima revuelta leninista. Lo hace a todos/as por igual. Igualmente la bandera de la defensa de la Tierra no tiene por qué estar en España vinculada por más tiempo al extremismo político. Son agendas diferentes. La alternativa natural a este sistema individualista, consumista y desarrollista no puede situarse en el espectro político de la derecha, pero tampoco en el de la izquierda. La izquierda no ha generado un nuevo orden civilizacional, ni ha manifestado voluntad de ello. Nos habla de la misma civilización desarrollista pintada de rojo y con poco sugerentes “mamotretos” de hormigón. Allí donde triunfó la “revolución socialista” no observamos ningún paso de retorno a la tierra, a lo sencillo, a lo humano, a lo natural.

 

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Un mismo mensaje

 

Están dejando la carne. Están pasando página a su excelsa misión en la Tierra. No olvidemos nunca su misiva sin tiempo. Fueron entre nosotros/as para que no perdiéramos la memoria. Fueron para que tuviéramos bien presente el mismo y universal mensaje, el mismo y colosal trabajo, la misma y multicolor humanidad.

No olvidemos que el tono, la voz, la expresión pudo ser variada, pero el mensaje con sus matices, inequívocamente uno. Diferentes los contextos, la geografía, la lengua, la tradición…, pero una misma esencia: la proclamación del alto ideal de fraternidad humana y de unión con todo lo que es y late. Lo dieron todo y ya están agitando las alas de merecido Vuelo. No olvidemos por lo tanto su silente clamor para que volvamos a ser un solo corazón.

 

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Comenzar a sumar

Vivimos estos días una natural indignación ciudadana con respecto a una clase política española que se ha manifestado incapaz de superar sus diferencias y llegar a un acuerdo para gobernar el país. Por más que esperada, la noticia no deja de ser triste. Transcurrido, no obstante, el inicial y difícilmente evitable enfado, podremos preguntarnos en sinceridad: ¿Son sólo ellos los incapaces? ¿Habla su sonrojante y dolorosa dificultad para ponerse de acuerdo de algo de la colectiva?

No es posible construir país con los que exclusivamente piensan y sienten como uno/a. Cargamos con sobredosis de belicosidad con respecto a quien no observa el mundo desde la misma atalaya, sin embargo, necesitamos de las otras miradas, siempre que se lancen desde el respeto, la tolerancia y el anhelo de sumar. Estamos sobrados de telepolémicas y espíritu de confrontación. Arrastramos un déficit de cultura de diálogo y entente; desentrenamiento en el imprescindible arte de acoger el disenso, de compartir y cooperar.

 

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Peregrinación por el camino baztanés

Baiona-Olague. 9-15 de Septiembre

Los amigos se encierran a menudo en largos vipassanas y retiros. A menudo también me tientan. Se ríen fraternalmente de mi “culo inquieto”. Cierta disciplina me convendría. Yo también debiera y sin embargo me asfixio entre paredes. Hay tanta y sublime Creación por descubrir, por contemplar y ensalzar ahí fuera. Hay tanta vida palpitando más allá de las paredes inciensadas.

Es con la mochila al hombro que la oración y la alabanza me brota más vívida. Es en medio de la Madre Naturaleza que el alma cobra todo el gobierno. Afloran las más altas emociones y las lágrimas resbalan incontenidas. Es en verdad cuando me quedo sin palabras y lleno de cándida poesía los cuadernos. Cada mirada es reverencia, cada paso agradecimiento.

 

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La parroquia no se defiende

El mismo y humano corazón que el Hijo de Dios vino a abrir y desbordar es el que los obispos se empeñan en cerrar. El miedo es el peor consejero. ¿Quién si no él ha redactado el reciente documento, publicado por la Comisión para la Doctrina de la Fe en el que los obispos arremeten contra el “mindfulnes” y la meditación zen? Juzgan sin tapujos que estas prácticas, felizmente ya muy extendidas, son “incompatibles” con la fe cristiana. Critican que “ciertos planteamientos dentro de la Iglesia han podido favorecer la acogida acrítica de métodos de oración y meditación extraños a la fe cristiana”, y “equiparar a Jesús” con otros maestros fundadores de religiones.

 

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