Las moradas de Franco

No es nuestro cometido. No cometeremos la torpeza de juzgar la morada que en el más allá corresponde a quienes han causado grande y masivo dolor a sus hermanos, ahora sí en la Tierra debida sencillez para no agraviar a las víctimas de su reprobable actuar.

Aspiramos a moradas de luz y gloria para nuestra Real esencia, no privilegios para nuestra envoltura deteriorada. De nada le sirven al alma las urnas de lujo en las que quedan depositadas sus pretéritas vestiduras. Los dictadores pueden tener sus restos físicos en mausoleos de mármol, pero sus almas no gozarán de ninguna suerte de privilegio al otro lado del velo, todo lo contrario.

¿Alcanzaremos a observar también la larga noche del franquismo con otra mirada? ¿Alcanzaremos a perdonar tantos años de inmisicorde atropello…? Más avancemos en el Sendero, más se extenderá el radio de nuestra compasión.

Siempre hay más amor de lo que concebimos por amor; siempre nos aguarda un nuevo perdón detrás del que consideramos nuestro perdón más osado. La clave es la comprensión de un mundo y una humanidad sumidos aún, en buena medida, en la ignorancia. ¿Hasta qué profundidades de la miseria humana y de la inquina deberá alcanzar nuestra compasión? Con el tiempo y las vidas sucesivas, hasta todas, incluso hasta quienes infligieron gratuito sufrimiento, incluso hasta quienes se emplearon cruelmente con quienes reclamaron justicia y democracia.

El sol tampoco escondió sus rayos bonancibles al dictador. La suprema ignorancia clavó aquí sus garras de dolor durante mucho tiempo, pero llegará un día en que los tiranos sean también objeto de las dádivas de nuestro amor compasivo.

Apacigüemos todo resabio de rencor, cultivemos esa compasión infinita que al fin y al cabo constituye nuestra verdadera meta evolutiva, pero atemos como es debido a ley las cosas en la tierra. Franco no merece ninguna ostentosa sepultura para su vestidura de carne. Sacando sus restos del mausoleo del “Valle de los caídos” vamos resolviendo cuestiones históricas pendientes, vamos avanzando hacia la completa reconciliación.

Nos vamos todos a levantar en una aurora sin precedentes. Sean los últimos “Valles de caídos”, los últimos valles en los que se mataron los hermanos, en los que quedó ahogado el grito de justicia y libertad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s