División azul*

40368421_10155853296747379_2740151549589192704_n.jpgTarde lluviosa en medio de una ciudad que descansa de un sol aún poderoso en bares, cines y comercios. La libertad de un par de horas hasta recoger a mi madre de su sagrada partida de cartas, me conduce sin pensarlo a la biblioteca pública. Voy directo a su sección de historia. Al poco tiempo me veo en una mesa vacía disfrutando de un gran tomo gráfico cuyo título reza: “La División azul en imágenes”.

Me sentí extraño dedicando tanto tiempo a ese libro del “adversario”. No podía soltarlo. Sólo un esclarecedor paseo por la Kontxa, me proporcionaría después las claves indispensables. Por más que en un principio me extrañara, ese libro, esa historia, esa aventura, sobre todo ese frío, ese dolor también era mío… Me sentí iniciado en otra comprensión de la vida, de las relaciones, de la familia humana. Había llegado el momento de asumirlo: la historia de la “División azul” también me pertenecía.

¿Si siempre me consideré del otro lado, por qué sentía ochenta años después su frío en mi propia carne? ¿Será que la condición humana y su adhesión a ella en su conjunto termina a la postre por ganarnos más allá de toda fragmentación de cualquier orden?

A fuerza de observar con detenimiento cada una de la imágenes, me di cuenta que yo también era algo de ese soldado, de ese ejército, de esa División que combatió por la extensión del fascismo. Sí, sirvieron a la Alemania nazi, ¿pero no fueron al fin ya la cabo puras víctimas de la propaganda de un Movimiento en aquellos días omnipresente? ¿y en la cadena de los horrores, a la luz de toda la información que nos llega, sigue Hitler aventajando a Stalin?

Todas las historias son nuestra historia. Trascender el tiempo, la distancia, sobre todo la significación nacional, política, religiosa…, he ahí algo de nuestro presente desafío. Somos también la historia de ese joven castellano que se perdió con un fusil en una tierra lejana y extraña, que cayó en medio de las anchas y heladas estepas rusas en busca de galones y aventura.

Todas las historias son nuestra historia también la historia aparentemente lejana, incoherente, servil… Todas las historias son nuestra historia también la de quienes optaron en alguna vida por vestir el uniforme del “adversario” y montar en un peligroso tren que atravesaría todo Europa camino de una muerte más que probable…

Vamos a constelar esa gran familia que no conoce fronteras por nombre humanidad. Vamos a perdonarnos los unos a los otros, vamos escribir sin más demora, sin necesidad de que nos alcancen de nuevo esos fríos, esos dramas con fondo blanco, una nueva historia humana.

* División Azul fue una unidad de voluntarios españoles que formó una división de infantería para luchar contra la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Se enmarcó dentro del Heer, el ejército de la Alemania nazi. Entre 1941 y 1943, cerca de 50.000 soldados españoles participaron en diversas batallas, fundamentalmente relacionadas con el sitio de Leningrado. (Fuente Wikipedia)

* En la imagen miembros de la División Azul en unos momentos de recreo.

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