Carga de ética

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No sabemos lo que será de las 400 bombas que España prepara para Arabia Saudí. No se han logrado garantías de que el régimen feudal no las vaya a utilizar contra la población civil. Se enviarán por fin las 400 bombas inteligentes, pero las muy “listas” no nos dicen dónde harán diana. El contrato de las fragatas se ha salvado por lo tanto, lo que no sabemos es lo que ocurrirá con una lejana e indefensa población civil en la castigada Yemen.
 
En estos tiempos en que aún se pretende achicar tanto el mundo, en qué nuestros intereses personales pretenden sobreponerse al derecho de otros seres a algo tan esencial como la propia vida…, buscaremos ampararnos en las tan sabias como sencillas palabras del monje vietnamita, Thích Nhất Hạnh. Ya antes de enfermar nos había alertado seriamente del peligroso error de concebirnos como una conciencia individual separada de todos los demás seres vivos. Antes de callar el monje zen, ahora retirado en Tahilandia, nos lo había dejado caer con suprema claridad: “No puedes medrar por ti mismo, necesitas progresar con los demás.”

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Final de qué tiempos…

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No sabemos leer los posos del café, ni los mensajes de las estrellas. No sabemos cuáles son las olas que saltarán por encima de nuestras azoteas, qué huracanes se envalentona ya en medio del océano. Desconocemos qué astro viajero toma rumbo a nuestro planeta, qué gran esfera destructora se encaprichó con nuestro planeta azulado.

Adivinemos cómo podremos rescatar al hermano de color del Mediterráneo, no el diámetro del demoledor Hercólubus; cómo llevar pizarras y dispensarios a todas las aldeas del Sur, no salvavidas a todos nuestros temores del Norte… Sí, parece que va acercándose la tan mentada Hora, pero por más mareas que quieran escalar nuestras ciudades, los verdaderos tiempos nunca se acaban. La Hora se llama graduación y ya lo dijo el monje de Hipona en el oscuro medievo, sólo, sólo de una cosa seremos medidos… Si a algo nos ha de invitar la Hora, es a intentar llenar nuestro corazón de más amor.

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¡Ay Nicaragua, Nicaraguita…!

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No es sólo preconizar un nuevo orden social, es tener la madurez y capacidad de mantenerlo y mejorarlo. A lo largo de la historia se han provocado grandes y rápidas transformaciones, cuya hora aún no habían llegado, cuyos ideales simiente no formaban aún parte de la conciencia mayoritaria. La revolución social arranca con un incontestable argumento de mayor justicia, pero a menudo ese anhelo puro se deteriora por el camino. La revolución puede convertirse en salto al vacío sin base de sostenibilidad, puede verse reducida a simple espasmo de la emocionalidad.

La revolución dictó que había que cambiar lo de fuera, pero no nos invitó a hurgar por dentro. La revolución sugirió que necesitábamos piedras y no flores, pueblos exaltados y no hermanos despiertos, barricadas en vez arena, desierto y recogimiento. La revolución nos envió el mensaje equivocado de que teníamos enemigos y no a lo sumo hermanos equivocados.

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Entrevista sobre “Nueva espiritualidad”

entrevista.connuria.arago769n.jpgAl día siguiente de finalizar el Foro Espiritual de Estella (www.foroespiritual.org), el pasado mes de Julio, Nuria Aragón, Sibila, y su compañero subieron a casa. Desplegaron toda su artillería de cámaras y focos y comenzamos a charlar. La entrevista ve ahora la luz ya editada. Montón de gracias Sibila por la oportunidad. Ojalá pueda ser útil a alguien.

http://www.youtube.com/watch?v=Eo9sBIDxXlI&feature=youtu.be

División azul*

40368421_10155853296747379_2740151549589192704_n.jpgTarde lluviosa en medio de una ciudad que descansa de un sol aún poderoso en bares, cines y comercios. La libertad de un par de horas hasta recoger a mi madre de su sagrada partida de cartas, me conduce sin pensarlo a la biblioteca pública. Voy directo a su sección de historia. Al poco tiempo me veo en una mesa vacía disfrutando de un gran tomo gráfico cuyo título reza: “La División azul en imágenes”.

Me sentí extraño dedicando tanto tiempo a ese libro del “adversario”. No podía soltarlo. Sólo un esclarecedor paseo por la Kontxa, me proporcionaría después las claves indispensables. Por más que en un principio me extrañara, ese libro, esa historia, esa aventura, sobre todo ese frío, ese dolor también era mío… Me sentí iniciado en otra comprensión de la vida, de las relaciones, de la familia humana. Había llegado el momento de asumirlo: la historia de la “División azul” también me pertenecía.

¿Si siempre me consideré del otro lado, por qué sentía ochenta años después su frío en mi propia carne? ¿Será que la condición humana y su adhesión a ella en su conjunto termina a la postre por ganarnos más allá de toda fragmentación de cualquier orden?

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Ponernos en marcha…

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Nunca quejarnos de los tiempos que corren, nunca maldecir la hora, tampoco vituperar el nuevo liderazgo que recién emerge. Vencer la tentación de lamentarnos de las nuevas figuras que se adelantan. “Hoy es un buen día para ponernos en marcha…”, que dijo ayer el expresidente Obama recordando a Mandela. Hoy es un buen día para no ceder al pesimismo…

Callo en mí la crítica que quiere alcanzar los labios, que quiere hacerse con el teclado. No le daré opción. Obligo a esos dedos a teclear para la esperanza. Obedecen, me recuerdo que hemos venido a levantar, siempre a construir, no a derribar. No debieran asustarnos los titulares de los periódicos, la reacción que exhibe músculo. No luchamos contra ellos, apostamos por unas nuevas relaciones, por construir un mundo más fraterno, verde y solidario, que reluzca en todas direcciones, que logre incluso ganar sus corazones.

No hemos venido aquí a lamentarnos. Para eso mejor nos quedábamos al otro lado, para eso mejor no bajar, no tomar cuerpo. Hemos venido a sabiendas de que no iba a ser fácil, de que íbamos a ser probados, de que la apuesta era a largo plazo, de había que darse por entero y hacerlo con generosidad y alegría.

Ruidos

40772895_10155867396242379_287988775651377152_o.jpgSiempre me ha vencido, siempre me ha derrotado en todos los terrenos y circunstancias. Cada vez que he querido hacerle frente con mi equipo de cascos, tapones de caucho, de cera… ha salido ganando. Hablo del ruido tan temible, como omnipresente. Vengo de la última derrota. Escribo frente al mar, pero vengo del infierno. Obras en la casa de mi madre, puro taladro mecánico y martillazo…

Podría escribir un libro sobre mis experiencias huyendo de los altos decibelios. Los innumerables cambios de casa y de trabajo que he debido hacer en esa huida sin tregua… Doy gracias a Dios por el bosque silencioso que hoy por fin me rodea, pero a veces hay que bajar al asfalto, a veces en ese asfalto te encuentras con el temible martillo mecánico…

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Vulnerables

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Reconocernos vulnerables es sencillamente reconocernos en camino. Es observarnos primero en nuestra condición de seres evolucionantes, que vamos a por mayores cotas de amor, valentía, generosidad, pureza… Reconocernos vulnerables es sobre todo reconocernos en la necesidad de ayudarnos mutuamente, de asistir al otro/a en sus aspectos más debilitados. La vulnerabilidad es algo íntimo y a la vez sagrado. No acepta la crítica, sólo la ayuda. Lo último que necesita la vulnerabilidad es el reproche. El reproche implica la no aceptación de las circunstancias, del ritmo de crecimiento del otro/a.

Hoy he visto esa mirada vulnerable, a flor de lágrima, que alcanza el alma. Se me ha colocado delante esa mirada más necesitada de comprensión, de abrazo, que de cualquier discurso. Yo discurseaba, eso es lo más fácil.

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Las moradas de Franco

No es nuestro cometido. No cometeremos la torpeza de juzgar la morada que en el más allá corresponde a quienes han causado grande y masivo dolor a sus hermanos, ahora sí en la Tierra debida sencillez para no agraviar a las víctimas de su reprobable actuar.

Aspiramos a moradas de luz y gloria para nuestra Real esencia, no privilegios para nuestra envoltura deteriorada. De nada le sirven al alma las urnas de lujo en las que quedan depositadas sus pretéritas vestiduras. Los dictadores pueden tener sus restos físicos en mausoleos de mármol, pero sus almas no gozarán de ninguna suerte de privilegio al otro lado del velo, todo lo contrario.

¿Alcanzaremos a observar también la larga noche del franquismo con otra mirada? ¿Alcanzaremos a perdonar tantos años de inmisicorde atropello…? Más avancemos en el Sendero, más se extenderá el radio de nuestra compasión.

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Mindfulness improvisado

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Siquiera de vez en cuando, dejarse fluir, disfrutar del no hacer, relajarse y acomodarse en el instante. Siquiera en el corazón del estío, rebelarse ante el agobio. Mi madre me ha liberado de la esclavitud de la actividad constante, de la filosofía, en cierta medida también subyugante, del continuo hacer algo. La estoy cuidando, aquí junto al mar, en este verano que lanza sus últimos potentes rayos. Cuando el sol embadurno su piel tostada y arrugada; cuando las olas, le sujeto; cuando nada, le socorro… A sus ochenta y muchos años me sigue dando lecciones…

Ralentizar la vida en su compañía me ha hecho mucho bien. Ella me ha liberado del apremio, me ha enseñado por necesidad lo que los maestros espirituales no han conseguido: clavarme en el aquí y ahora, vivir despacio, muy despacio, poniendo conciencia a cada acto. Cuando se cansa, me enseña a disfrutar de la respiración y la paz en el banco más cercano. Cuando el collar complicado me armo de paciencia hasta acabar éste en su cuello aún presumido…

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VENERARÉ MI CUERPO (continuación)

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El suicidio a la luz de la sabiduría sin tiempo

No somos solos en medio de la Creación. Como diría Thích Nht Hnh, estamos poco a poco asumiendo el “interser”, el ser con los demás. En esa medida nos damos cuenta de que tenemos un compromiso ineludible con todo prójimo, con ese “interser”. Más nos impregnamos de ese “interser” en nuestro interior, más conciencia grupal adquirimos, más nos daremos cuenta de que en realidad nuestra vida no nos pertenece a nosotros, sino a ese “interser” que nos desborda y del que desconocemos su alcance..

El conocimiento se derrama hoy a raudales sobre la tierra, porque está cediendo ya el tiempo en que debíamos aprender a base de dolor. Las guerras, los suicidios, los abortos… deberán ir mermando. La Vida alcanzará su máximo sentido y significado, será honrada en cualquier contexto, en cualquier circunstancia. Las ideologías de cualquier orden se verán desarmadas para atentar contra la vida no sólo humana, sino también animal, por qué no igualmente vegetal y mineral.

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