Conservar la paz

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El “ahimsa”, el espíritu de la no violencia y la inofensividad, implica un pleno gobierno del alma sobre la personalidad a menudo irascible. La injusticia nos pone a prueba en lo emocional como pocas otras cosas. Me empleo internamente para impedir que me gane el enfado. A veces siento que se me escapara la paz. Pido a Dios toda Su Fuerza para detenerla en mi interior. Ojalá logremos conservarla en los difíciles días venideros.

Tras unos días de olas y montañas, de mar y de alturas colmados de disfrute y gozo, acabamos de bajar de nuevo a la civilización. Peligrosa inercia del telediario a las nueve de la noche. Pongo la televisión y siento una profunda indignación querer apoderarse de mí. Ya hablan sin pudor de cárcel para el presidente de los catalanes…

Reconozco que el problema pone a prueba nuestra capacidad de dominio y desafección, pero es que en la España del siglo XXI se sigue imponiendo la ley del más fuerte, no del que tiene más razón. Ni siquiera lo oculta el propio presidente, Mariano Rajoy, cuando espeta a los dirigentes catalanes: “No subestimen la fortaleza del estado…”

Me indigna que los más fuertes sigan triunfando sin razón, sin principios… Me indigna que en el siglo XXI siga ganando la España de la “caverna” con el sólo “argumento” de la Brunete aparcada a las puertas de Madrid… Me indigna que la cerrazón carente de toda la lógica pretenda secuestrar la libre voluntad del pueblo catalán. Me indigna ese derroche de medios del Estado para demonizar a unos dirigentes catalanes cuyo “disparatado, mayúsculo, terrible… delito” consiste en devolver la palabra a su pueblo.

La catarsis el teclado es la más socorrida, la que tengo mano, pero no es seguramente la más adecuada. Supremo esfuerzo para instalarme en la plena paz, para que ningún telediario me saque de ella y esto no ha hecho más que empezar… ¿Que será de nosotros dentro de 22 días cuando pretendan consumar tamaño atropello? ¿Qué será de la ya malherida democracia, que será de la libertad, del principio inalienable y sagrado de respeto a la voluntad ajena…? ¿Que será de la ciudadanía catalana vejada en su propia dignidad, la dignidad de decidir sobre su futuro? Pido a Dios que la llene de la paz, la mesura y la continencia que nunca ha de perder.

El Cielo ilumine y abra la mente de los más fuertes, para que olviden que tienen la fuerza y empiecen a pensar que ahora han de poner encina de la mesa argumento y razón. Junto a ellas, las reformas constitucionales imprescindibles que urge nuestro país para estar a la altura de las consolidadas democracias, de la conciencia cada vez mas desarrollada y exigente de sus ciudadanos/as.

Pido al Cielo con todo mi alma que nos colme a unos y a otros, a los de un color y a los de otro, a los del centro y a los de la periferia…, de la paz y el discernimiento tan necesarios en en este Septiembre que se promete convulso. Pido por supuesto que nos inunde de Sus principios y valores a lo servidores del mundo, porque si nosotros no somos ejemplo, pilar de serenidad y armonía, ¿quién logrará serlo…?

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