El ocaso de la ideología

bandera-gay.jpg

Antes que de derechas o de izquierdas somos humanos, a secas, sin necesidad de apellidos. Nuestra humanidad nos hermana por encima de cualquier otra consideración, por supuesto  política. Esta condición humana entraña derechos y deberes que anteceden también a los de cualquier otro signo. Erramos cuando reducimos la esencia del humano a las siglas de su opción ideológica. Esta condición ideológica es pasajera, la humana no.

Las ideologías fueron en su día  necesarias para posibilitar los avances sociales en tiempos de serios quebrantos de derechos, pero hoy se han vuelto lastre en el progreso de la humanidad. El comunidad ideológica va cediendo a favor de una  comunidad más universal e integradora. Las fuerzas de progreso verdadero, la sociedad civil consciente e inquieta, se va conglomerando, ayudada por las nuevas tecnologías de la comunicación, en torno a valores transversales. El mañana reclama nuevas mayorías en torno a principios comunes, no vigencia de ideologías que parten las sociedades y que tan a menudo olvidan al humano.

Sigue leyendo

Anuncios

Almas desnudas, no ceremonias vacías

bg-donos.jpg

Celebramos que ETA entregue las armas, pero celebraríamos más que ETA pidiera perdón porque durante demasiado tiempo las empuñó. Euskadi podría con esa solicitud de perdón cerrar capítulo, arrancar definitivamente nueva etapa. Seguramente algunas rejas se entreabieran. Ojalá de esa forma el resto de los presos  montaran en el furgón para acercarse más a “casa”.

Las armas  pronto estarán roñosas, pero la memoria sin embargo no ha envejecido. La memoria podrá dejar de doler en los corazones afectados, cuando los victimarios reconozcan que erraron. Las ceremonias pueden estar de más, si no hay contrición sincera. ¿Qué haremos con el hierro? No queremos el hierro, preferiríamos el reconocimiento de que éste nunca debió ser utilizado.   

Sigue leyendo

Esencia devina

1061866397.png

Vinimos a la Tierra para poder manifestar nuestra esencia verdadera que es amor; nos separamos del fuego divino para expresarnos en el mundo de la forma como luz y calor…, sin embargo aún andamos bajando a los metros y poniéndonos bombas, cogiendo poderosos vehículos y arrasando por las aceras, subiéndonos a los aviones y gaseando a los niños como los días pasados en Siria…

Nuestra alma tomó cuerpo para ensayarse en la síntesis, para vencer la tentación de la separatividad…, pero aún el hermano contra el hermano. Cuando explotan las bombas en los subterráneos, cuando de los escombros sacan los niños sin vida…, seguiremos creyendo en el humano. No perderemos la fe en medio de ninguna oscura y tóxica polvareda.

Prendados de la humanidad

1469872_10151796707697379_42632711_n.jpg

Acariciamos su piel de tantos vientos y soles. Nos bañamos en sus pupilas de tantos horizontes. Remontamos sus árboles de innumerables frutos. Corremos con sus hijos en las playas de sus bravos mares. Danzamos al sol cuando se acuesta, cantamos una canción nueva cuando amanece…

Estamos enamorados de la humanidad. No la humanidad de una nación, de una religión, de una cultura, de una clase social concreta…, sino de la humanidad en toda su más ancha expresión, la humanidad de todas las condiciones, de todos los ojos, cabellos y colores. Estamos por supuesto enamorados de la humanidad que empuja, que alienta el progreso hacia sus superiores metas al conjunto, pero ¿por qué no?, también de esa otra humanidad lastre, aferrada al pasado y los valores que la han significado de división y recelo. No haremos muro delante de esa otra humanidad que también somos.

Sigue leyendo