En defensa de la familia, en defensa de la comunidad

14468271_10153957313287379_5421072334806751228_o.jpg

No está de moda defender a la familia, no es precisamente lo más “in”, lo más “progre”, pero nosotros no pretendemos ir con las modas, ganar moderna feligresía, sino acompañar los valores que no caducan, argüir en favor de conceptos y sistemas que consideramos, si no eternos, sí cuanto menos de muy largo recorrido.

¿Cómo abordar el tema de la familia y hacerlo desde una posición abierta, respetuosa, integradora? ¿Cómo defender esta institución tan cuestionada desde diferentes frentes y a la vez no echarnos en brazos de la fuerzas conservadoras, de las que pretenden infructuosamente detener la historia? Es cierto que la Iglesia es un de los pilares más importantes de la familia en los tiempos en que ésta ha entrado en crisis, sin embargo hay familia también fuera del ámbito de la Iglesia.

Sigue leyendo

Soledad colmada

14480667_10153964057277379_3119755827014073215_o.jpg

Lo he puesto al mínimo, pero yo creo que terminaré apagándolo. Sólo oigo el motor del frigorífico. ¿Será esto algo de la soledad habitada, de la soledad colmada… ? Estoy en una cabaña humilde. He estado todo el verano rodeado de gente, pero ahora estoy solo en una pequeña casita de campo en mitad de la verde Galicia. Estuvo maravilloso entonces, está maravilloso ahora. Los cantos del verano no se han ido, tampoco todo el calor de fraternidad acumulado. Seguimos unidos aunque el otoño ya acorte los días y cargue con su dicha tantas ramas…

En realidad no estoy solo. ¿Cómo, si estoy junto la higuera que me proporciona el más dulce fruto cada mañana? ¿Si estoy junto al castaño que ya empieza a rodar su carne con espinas por toda la pradera, si estoy junto a la huerta desbordada de puerros y calabazas? ¿Cómo, si estoy junto a una creación que especialmente nos colma con su generosidad estos días? Un perro ladra muy lejos recordando una alianza que se extiende por supuesto a los hermanos que no leen, ni teclean.

¿Cómo estaré solo, si ella puede venir en cualquier momento y abrazarnos con cariño y traer noticias de los amigos e inundar la cabañita con su sonrisa? ¿Cómo estar solo, si escribo en el teclado y puedo hablar contigo y nos podemos comunicar de alma a alma, que en definitiva es lo que importa?

¿Cómo estar solos si tratamos de servir al mundo, si formamos parte de una familia enorme, maravillosa, multicolor, sin siglas, ni marca, que trabaja por unir a toda la humanidad, por encarnar el supremo espíritu de la fraternidad, por traer el Reino de Dios a esta bendita Tierra…? Es en realidad en la soledad cuando estamos más acompañados, más cerca de todo. Es la llamada soledad la que nos permite respirar a fondo, sentir con intensidad, acariciar esa ancha Comunión que no tiene nombre, que no conoce fronteras.

Paz para Siria

with.jpg¿Qué haremos con tantas ruinas bajo los drones? ¿Cómo evitar mañana tanta destrucción sobre la tierra? ¿Cómo tornar ese panorama desolado para siempre historia? ¿Cómo legar una Tierra entera en paz a las nuevas generaciones?

Pudor de jugar con las olas, de tirarme en la arena aún templada, de correr feliz por la orilla, pudor de no poder detener tanto odio; pudor de maravilloso día de tardía playa cuando la guerra… Los dictadores son fruto de nuestra inconsciencia, los Al Asad son consecuencia de nuestra conciencia no madurada. ¿Cómo impedir que nuevos criminales lleguen a la jefatura de las naciones del futuro? ¿Qué podemos hacer por la paz a la vera de estas rabiosas mareas de Septiembre? Pregunto a la ola fresca, poderosa, a la mar brava…

Si ese dron no hubiera volado sobre esas ruinas, si no nos hubiera mostrado la gran ciudad convertida en polvo y esqueletos… ¿Qué podemos hacer para que nadie vuelva a destruir ninguna ciudad y sus escuelas y sus hospitales y sus esperanzas; para que nadie vuelva a bombardear una población indefensa? ¿Qué podemos hacer desde nuestras arenas y playas, desde nuestros pueblos y ciudades para evitar nuevos Alepos? Pregunto al Cielo inmenso y sagrado; te pregunto a ti, mi querido/a hermano/a…

Ceder las riendas

 

5411_l.jpg

No deseo un gobierno del Partido Popular. Pierde la Madre Tierra, pierden las libertades, pierde la neutralidad del poder judicial, la independencia de los medios de comunicación públicos, pierde el derecho de los pueblos a decidir sobre su futuro… Perdemos en limpieza y transparencia de la administración…, pero el PP es la lista más votada y quienes dicen abanderar progreso no logran aunar corazones y voluntades.

Fuera sólo ven lo que somos. No hay que temer al desnudo. No nos debiera preocupar la imagen de España en el exterior, sino inquietar las dificultades de nuestros líderes para alcanzar acuerdos. Dice mucho de nuestros recelos para unirnos más allá de nuestras diferencias en pos de objetivos compartidos. Si no es posible aunar esfuerzos y votos en favor de la otra España posible, habrá que ceder las riendas a los de siempre. Así hasta que primen los valores e ideales sobre las marcas y los intereses partidistas, así hasta que, la importante porción de ciudadanía que desea iniciar una etapa diferente, deje a un lado sus diferencias y apueste por la unidad, no frente a nada ni nadie, ni siquiera frente a los populares, sino unidad por las correctas y generosas relaciones humanas, por la Tierra y la solidaridad, por el futuro y las nuevas generaciones.

Sigue leyendo

Nuestra propia investidura

14232534_1409452505738480_361322926690429548_n.jpg

No tanto predicar contra la contaminación, sino intentar que nuestros días discurran con la menor huella ecológica posible. No tanto criticar esta civilización tan individualista y materialista, sino comenzar a cocrear, en la medida de nuestras posibilidades, enclaves compartidos, responsables. Las ecoaldeas, los asentamientos comunitarios y sostenibles aumentan el sentimiento de adhesión a una comunidad global y son capaces de imbuir en nuestro interior algo de ese propósito superior.

La vida es una constante llamada al compromiso, pero la vida amenazada redobla si cabe esa necesidad de abrazar responsabilidades. Al XIX Encuentro ibérico de Ecoaldeas vinieron de toda la península, también de comunidades y ecoaldeas de Europa y América. Se acercaron con sus testimonios inspiradores, con su variado bagaje de experiencias prácticas, con su corazón henchido de cercanas alboradas. La cita era en la comunidad de “Amalurra” en Arzentales en la comarca vizcaína de las Encartaciones, en los últimos días de Agosto. El objetivo, arrojar miradas juntos al mañana, intercambiar información, alentar nuevas y prometedoras realidades… Más allá de todo ello, seguramente lo más necesario afianzar nuestro sentimiento de pertenencia a un movimiento global, acogedor, integrador y tan cargado de esperanza.

Sigue leyendo

También en nuestros altares.

14188520_1411470392203358_4410795054135839003_o.jpg
No me preocupa especialmente ese trasiego de que quienes suben o bajan de los altares. Cada quien tiene sus retablos, sus cielos. Cuida de ellos con particular afán. Cada quien sabe sobre qué testimonio llover sus pétalos, a los pies de qué mayúsculo ejemplo colocar sus inciensos. Cada quien sabe qué recuerdo perfumar. La Iglesia también tiene sus propios y monumentales altares y eso es digno de gran respeto, comulguemos o no con su elenco de almas escogidas. Quienes, cruz en pecho, dieron su vida por los superiores valores de libertad y la justicia en aquella guerra fratricida nunca conquistaron hueco en el santuario vaticano, sí por el contrario muchos del lado de quienes creyeron haber “vencido”. Pero también eso es preciso respetar.

Los baremos del otro han de ser tan dignos de respeto como los nuestros. Quizás no procedía dar la mano a los dictadores manchados de tanta sangre, quizás su particular moralidad pueda ser objeto de debate. Se puede comulgar o no con sus criterios de asistencia sanitaria…, pero lo que nadie podrá poner en duda es su entrega absoluta, rotunda. Seguramente ése es un criterio ampliamente compartido a la hora de otorgar puntos de ascenso a una gloria consensuada.

Sigue leyendo