La concepción, misterio entre los misterios

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La mañana aún está húmeda. Cada brizna de hierba atesora su gota de plata que ofrece orgullosa a la creación. El sol ya gobierna, pero aún no las ha arrebatado. Aprovechando la mínima tregua del invierno, tecleo en un jardín rodeado de verde vida. En realidad todo teclea a mi alrededor, todo teclea y yo sólo callo y dejo que la vida se escriba y me dejó acariciar por el sol y cantar por los pájaros que valientes no marcharon.

Investigamos los misterios de la vida, no porque queremos enseñorear nuestra mente, más al contrario porque deseamos vernos cada vez más envueltos en la luz y el amor que todo lo desborda. Explorar y sacar a la luz es también una forma de orar, de rendirnos al fin y al cabo cada día un poco más. No sé si investigamos, no sé si hacemos poesía…, ya no distingo y empiezo a creer que todo es un mismo afán, un mismo y gozoso anhelo.

De las aguas surgirá la vida, fuerte, sólida robusta y nosotros seguiremos mirando para otro lado como si ese maravilloso proceso que hemos sido y somos, no fuera con nosotros, como si se tratara de una narración extraña. El misterio de la concepción no tiene quien lo reverencie, pero su estudio puede servir para acabar de rendirnos. Intentamos descifrar algo del misterio sublime de la concepción a la luz de toda la información que nos está llegando, porque en realidad necesitamos clavar más hondo nuestras rodillas, necesitamos en algún lugar, en algún lejano rincón aparcar para siempre nuestro orgullo y ofrecernos en cuerpo y alma, ofrecer nuestras manos, nuestros corazones para el progreso de la vida y su Plan divino y maravilloso en todos los planos.


Vayamos despacio para intentar descifrar lo indescifrable. Al comenzar la carrera para fecundar al óvulo, los espermatozoides no tienen porque saber si habrá una goma que los detenga, no saben si la mujer ha tomado anticonceptivos. Habrán de dejarlo todo en esa carrera vital. Son 250 millones, pero sólo uno lleva la info imprescindible. Aquí es donde nos tienta dar la razón a la Gnosis de Samael Aun Weor. Si sólo uno basta, si nos consta que uno sólo se puede “colar” en cualquier momento para culminar una fecundación, ¿por qué no ahorrarnos el resto de 249.999 espermatozoides?, ¿por qué no guardar ese néctar sagrado para obras más sublimes aún? Los rosacruces afirman sin embargo que todos esos millones de espermatozoides “son portadores de la fuerza creadora del padre y aportan una serie de sustancias etéricas y de elevadas vibraciones que, absorbidas por los correspondientes vehículos de la madre, ayudarán en el proceso que comienza.”

En la cabeza triangular del más fornido espermatozoide el ángel de la forma coloca por lo tanto el minúsculo átomo simiente del cuerpo físico. Toda la info del código genético va en ese átomo invisible a nuestros ojos humanos. Creamos más interrogantes que las certezas que descubrimos. ¿Cómo sabe el ángel de la forma cuál es el más fuerte , el más “zumosol” espermatozoide para la crucial carrera hasta el óvulo? ¿En medio de enorme cantidad de espermatozoides, cómo elige al afortunado ese ángel que toma a su cargo nuestro cuerpo? ¿Cómo sabe en una mirada rápida y panorámica quién exhibe más músculo? Nuevos velos habrán de ir cayendo hasta poder desbrozar esos misterios. El ángel de la forma sería al cuerpo físico, lo que el ángel solar es al alma. El primero sólo nos acompaña una encarnación y después se libera, el segundo nos acompaña hasta que triunfamos, nos realizamos, ascendemos.

Estamos en la trompa de Falopio. Muchos espermatozoides quedaron ya atrás, pero los que aún persisten han de ser capaces de atravesar una densa mucosa con una consistencia parecida a la gelatina. Afirma, no sin su cuota de razón, Samael Aun Weor que es en realidad la Inteligencia superior la que establece la unión del espermatozoide con el óvulo. “No podríamos aceptar un fenómeno inteligente, sin una causa también inteligente.” Aún sin mentar Quien guía el proceso, la ciencia oficial nos da al respecto todo detalle. Afirma el biólogo Daril de la Nuez Hernández que la progesterona es una hormona segregada por las células que rodean al óvulo. Es capaz de atraer a los espermatozoides hacia este óvulo, indicándoles de esta forma el camino con una señal química muy específica que estos reconocen. No sólo sería guía, sino que al parecer les da un impulso energético considerable, algo crucial para que estos puedan desarrollar la fuerza necesaria para completar su camino.

Según el biólogo español los espermatozoides trabajan duro. Durante su carrera recorren entre 17 y 25 centímetros. Toda una hazaña habida cuenta de que un espermatozoide mide, en promedio, 0,09 milímetros. Su velocidad promedio de desplazamiento es de 3 milímetros por minuto. Así ilustra la escena el maestro Samael: “El movimiento del huevo femenino entre las aguas de la vida es lento, aguarda paciente que el espermatozoide del varón lo busque. El espermatozoide del varón impulsándose con su cola de pez, entre las aguas del caos sexual. Navega muy lejos en busca del huevo que le espera.”

Al entrar el espermatozoide en el en el óvulo materno se desencadena todo el proceso de fertilización de ese óvulo. Afirma la ciencia oculta que apenas se ha producido la fecundación, el espíritu de la madre se encarga de controlar y dirigir el proceso de construcción o formación del feto. El espíritu reencarnante estaría fuera del cuerpo físico de la madre, aunque dentro de su aura. Dice el rosacruz Francisco Nacher López que a los veinte días de la fecundación el espíritu del “nasciturus” penetra ya en el útero, aunque no en el feto, y se encarga de velar por su formación y desarrollo, aún desde fuera.

Esto sería la mera y sintética descripción de lo que ocurre a un simple nivel físico, pero lo que ocurre en los niveles sutiles escapa a nuestra imaginación. No en vano Vicente Beltrán Anglada nos habla de que la concepción es un misterio iniciático, pues la energía que está en juego es la energía del propio Dios que quiere manifestarse. A ello añade que el nacimiento de un ser humano a la Vida es idéntico al nacimiento de un Sistema Solar, o de un Sistema Planetario, o de un grupo de Galaxias. “Todos nacen por un momento de concepción mística.”¿Qué es, entonces, el Misterio de la Concepción? Uds. saben que el sexo es la expresión más limitada del deseo, pero, que el deseo es fuerza motora, y cuando el deseo es impulsado por el amor, surgirá una nueva raza de hombres. Cuando los seres se amen, cuando el acto sexual sea puro porque existe amor, tendremos entonces otros ángeles superiores que cuidarán de este Misterio de la Concepción.”

* Las fuentes utilizadas para confeccionar esta información han sido las conferencias de Valentín García, de Vicente Beltrán Anglada, así como los libros de Samael Aun Weor, Francisco Nacher López…

* Sobre este tema, quiero recomendar muy encarecidamente las conferencias que Valentín García esta realizando en la sala Quiñón de Córdoba, en el marco del curso de la “Escuela holística Arcoiris para padres”. Estás conferencias están siendo recogidas en la web: http://almadeekilore.blogspot.com.es/p/xvalentin-garcia.html

Gracias desde aquí a Valentín por tan extraordinarias y esclarecedoras conferencias, gracias a Emi por la grabarlas y posibilitar que las disfrutemos; gracias a nuestra amiga Tona por dar vida a tan hermoso espacio.

Del libro en confección “Sólo un hasta luego…”
Arteixo 29 de Enero del 2016

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