Armas en arados…

colt.

Sólo fue quedando industria para la primavera y para la vida. Después de la empresa Colt, todas las del gremio se fueron desmoronando. El emporio de la violencia se fue poco a poco hundiendo. Soñé que una a una fueron todas quebrando; una a una las fábricas de la muerte se fueron clausurando. Al humano ya no se le pasaba por la cabeza disparar contra el hermano. Las armas empezaron a ser objeto de museo; incómodo, interpelante testimonio de un infantil pasado, de una dura, pero ya lejana historia.

No humeaba ningún cañón. Nadie guardaba ninguna bala en ninguna recámara, nadie escondía la muerte en en ningún cajón, nadie abrigaba nostalgia de tanto fuego disparado. Ya no había a nada, ni nadie que temer. Demasiado plomo en erradas direcciones, en favor de equivocadas causas. Soñé que el Profeta no clamó en el desierto y las armas se convirtieron en arados; que tras muchos milenios de guerras y batallas , florecía por fin la paz en esta tierra de hermanos.

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