Algo más que “víctimas”…

Dentro de unos minutos comienza la huelga general convocada en Euskadi y en Navarra para la jornada de mañana, 30 de Mayo. Olvidamos fácilmente que somos bastante más que “víctimas”. Nuestras circunstancias de hoy no son sólo la consecuencia de lo que los otros hacen o dejan de hacer. No hay presente que no hayamos fabricado, no hay mañana que se nos escape y dependa exclusivamente de terceros. Ahora más que nunca, ahora, con más posibilidades que en ningún otro momento de la historia, con más conciencia, con más medios…, somos los hacedores de nuestro futuro, de nuestro mañana más emancipado y de más gloria.

¿Por qué será que cada vez resuenan más lejos todas esas proclamas que sitúan absolutamente todas las responsabilidades, todas las culpas fuera? ¿Dónde están las manos que Dios nos ha dado, no sólo para levantar el puño amenazante, sino para modelar los sueños con todos nuestros barros  juntos? ¿Dónde esas manos sino para construir las comunidades, las ecoaldeas, los espacios sostenibles, los jardines… del nuevo mundo? La sola dinámica de la reivindicación pone en cuestión nuestro inmenso potencial de seres libres y creadores, hipoteca nuestro mañana. La sola pancarta merma nuestras facultades para reorientar la historia e inaugurar la alternativa. No es sólo pedir a los otros, es tomar conciencia de todo lo que aquí y ahora podemos realizar y culminar  nosotros/as mismos/as.

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Vida siempre sagrada

No termino de comprender cuando se dice, no sin cierta vanagloria, que nuestra  generación, tras el franquismo, abrió caminos y rompió muchos tabúes… Podríamos haber roto otras cosas, podríamos haber  arremetido contra otros escudos, contra otras “lunas”… Podríamos haber abrazado el bebé que pretendería encaramarse, podríamos haber respetado la vida. Hay tabúes que no se deberían nunca quebrar, por ejemplo aquel que sella y protege la criatura que anhela manifestarse también en el escenario de la vida física. Aún está por ver hasta dónde llegaba la supuesta liberación en aquella rotunda exaltación de lo profano.

Hay temas que particularmente nos espolean a indagar  en la sabiduría divina. El debate sobre el aborto debería abandonar la arena política. Los intereses partidarios desenfocan la justa mirada. La ternura debida no tiene color, no está afiliada a ninguna formación en particular. Mientras no descubramos qué, quiénes éramos, qué hacíamos antes de entrar en el vientre de la madre…; mientras no cobremos noción de la intensa planificación al otro lado del velo de nuestras futuras vidas físicas, de la inestimable ayuda que en ese sentido recibimos, no podremos enfocar debidamente el tema del aborto. En vez de hacer de la interrupción del embarazo otra arma política, en vez de tirarnos los tratos a la cabeza entre la derecha y la izquierda a propósito de tan delicada cuestión, podríamos disponernos a explorar el misterio de la vida humana.

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Piolet de “otro oro”…

A fuerza de teclear, uno sólo quisiera contar relatos bellos. La muerte es también una historia bella, sobre todo cuando nos habla del vuelo a la luz de un valiente que ama a la naturaleza, que ama a sus hermanos. Ahora hace cinco años nuestro paisano, Iñaki Otxoa de Olza, agonizaba en las alturas del Annapurna a 7.000 metros de altura. Montañeros amigos de diferentes naciones, sin más bandera que el compañerismo, lo dejaron todo para ir en su búsqueda. Iñaki voló antes de que llegara el auxilio, pero ese testimonio noble de solidaridad por encima de las banderas, quedó grabado en la entrañable película “Pura vida”. Los que fueron a rescatarle eran todos de diferentes países y sin embargo constituían formidable “equipo”. Estaban unidos por un vínculo fraterno nacido de un profundo amor a la vida y la montaña.

Entre quienes corrieron a salvar a Iñaki arriesgando su vida estaba el ruso Alexei Bolotov. El veterano montañero de 50 años trabajaba ahora en la apertura de un vía de ascenso al techo del mundo. Escalaba el Everest por donde nadie lo había escalado. Un roca afilada fue serrando la cuerda de la que colgaba al bajar. Se precipitó finalmente al ceder ésta… Cayó hace dos días a una profundidad de 300 mts., muriendo en el acto.
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Por la ruta de los contrabandistas…

Sólo quedan las cumbres para poder tomar plena conciencia del paraíso que un día heredamos. Merece la pena remontar la altura para tomar noción de la auténtica herencia que nos fue encomendada. Allí la Creación se manifiesta casi original. Por eso allí arriba es más fácil rendirse a la bondad y belleza infinitas del Creador. ¿Qué hemos hecho de este escenario sagrado que nos fue cedido para experimentar y evolucionar?, ¿Qué hemos hecho con toda la belleza que el Innombrable puso a nuestros pies? ¿Podremos siquiera sembrar algo de ella por sus caminos…?

Sed de inmensidad y de altura me  coloca, mochila a la espalda, en los altos de Belagua (Pirineo navarro) el pasado domingo a la mañana. Me dispongo a recorrer la ruta denominada de los contrabandistas, pues era la que  frecuentaban aquellos hombres de acero que traían en sus  espaldas productos del otro lado de la frontera. Ahora que todo es fácil y  a golpe de “click” y tarjeta de plástico, conviene sentir encima nuestro los fardos que cargaron nuestros antepasados. Por la ruta de los contrabandistas trato de hacer mía su carga. De esa forma seremos invitados a apreciar y apreciar cuanto hoy gozamos. Asir la mochila cargada del ayer nos ayuda sentirnos más ubicados en nuestros tiempos privilegiados. Realizo el tramo que va desde muga con Francia hasta cerca de Isaba. En mi ligera mochila, queso, frutos secos, fruta, la cámara, los mapas y el cuaderno. Ayer hacían esta misma ruta con pesados bultos a sus espaldas. Sigue leyendo