“Los tiempos de Dios”

“El tiempo de Dios es perfecto, y el tiempo de Dios ya llegará” ha afirmado el candidato venezolano de la oposición en una lección de altura moral, humildad y tesón. En ese alarde de fe y perseverancia también ha añadido: “Sé que hoy mucha gente siente tristeza, pero debemos levantarnos, seguir creyendo que hay un mejor país que podemos tener y lo tendremos.” A veces semejaran de plomo las manecillas de Dios, a veces pareciera que el tiempo no avanzara. Si no que se lo pregunten a Malala la niña de 14 años ametrallada por querer tomar camino de la escuela, de los libros y las pizarras, por suspirar por un mañana de libertad. Las gentes con remanente de fe y de esperanza somos de alguna forma apremiados a creer en esos pacientes, a veces insoportablemente lentos, tiempos de Dios.

Estamos obligados a no tirar la toalla, así haya que aguardar otros 6 ó 60 años para disfrutar de los primeros rayos del alba. Los animales sacrificados para consumo, o peor aún, divertimento humano, la tierra envenenada, las niñas de Pakistán, las víctimas del hambre en el Sahel, los ciudadanos de Homs…, tienen seguramente más motivos para recelar de esos tiempos celestes de tan escasa prisa.Íbamos a aporrear los Cielos, a presentar nuestra indignación en sus más Altas instancias, cuando vino Capriles a recordarnos que los tiempos de Dios son perfectos y que al final terminan llegando. Lo hizo nada más recibir el duro golpe de la derrota electoral. Los tiempos de los hombres parecieran querer paralizarse cuando Obama retrocede en expectativas, cuando el populismo continúa avanzando, cuando la conciencia humana bosteza… Los progresos quedan en entredicho cuando la Madre Tierra sigue perdiendo, cuando los derechos humanos y libertades elementales no se consagran y Al Asad se perpetúa…, y sin embargo debemos estar preparados para ello.

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De cómo nació el Amor de Myriam

Sobre el libro de Daniel Meurois , “El testamento de las Tres Marías”.

“¿Quién era ese hombre que hablaba del Eterno como de su padre y que daba a las palabras otro color diferente del que conocíamos?”, nos podemos preguntar al tiempo que las Marías. Os invito a ese círculo en la playa, os animo a que nos tomemos de la mano, os propongo escuchar con reverente atención este testimonio único de María de Magdala. Os sugiero nos sumemos a ese triángulo de mujeres entregadas por entero, que dejaron todo, todo por seguir Sus Huellas, por compartir Su Mensaje inmortal.

Son acuerdos sagrados que uno establece consigo mismo. Siempre que llega un libro de Daniel Meurois Givaudan dejo todo y marcho con él junto al río. Esta vez sólo llegó un capítulo en formato digital, sin embargo pertenece a uno de sus títulos más anhelados, “El testamento de las Tres Marías”.He pasado la tarde junto al Urederra clavado en la silla de playa, saboreando cada letra, estirando cada una de las líneas, con temor de que el breve capítulo concluyera. En realidad escribo para seguir con el libro, con el relato imborrable, con Myriam de Magdala y sus compañeras y su Amado, ahora también con vosotros/as… Escribo porque cada quien está obligado a desbordar lo que no le cabe dentro.Leía y a la vez pensaba en compartir y cómo hacerlo. ¡Que maravillosa oportunidad la de hacer llegar en segundos a otros/as compañeros/as lo que nos quema entre manos! ¿Qué haríamos con estos textos que encienden el alma, que empañan los ojos si no pudiéramos compartirlos a través de la Red virtual, multiplicarlos merced a las nuevas tecnologías? ¿Qué haríamos sin esta red más interna y sutil que conecta nuestras almas? Lo que le alcanza a uno/a, al rato ya está cautivando, arrebatando la atención del otro/a. Es quizás la necesidad de compartir lo que nos devuelve, con toda su fuerza, la noción de fraternidad. Sigue leyendo

Rumbo a tierra pura

De repente todo aparenta funcionar. El tren, el metro y el autobús llegan a la hora exacta. Las máquinas devuelven el cambio preciso y dentro del vagón las mujeres acunan en su regazo criaturas que duermen plácidamente. El rimel embellece aún más los ojos somnolientos de las 7 de la mañana. Todas las ruedas ruedan. Todas las luces se encienden. En el vagón reina sepulcral silencio, pero seguramente algunas mejillas guardarán aún el calor reciente de un beso franco.

A esas horas, no hay atascos en la M40, ni en la M50, quizás ni siquiera en la M30. No hay aglomeraciones en las estaciones y la gente regalará generosamente los “buenos días” al llegar al trabajo… ¿Será que este mundo tiene cuerda, que erramos al desear su caída precipitada? ¿Será que pretendemos tumbar un orden cuando éste funciona al minuto? ¿Será que aún no hay recambio, que la nueva civilización aún necesita engrase en sus rodamientos?Seguramente nos podemos acostumbrar a todo, podemos sobrellevar el asfalto inmenso, morar en su enjambre vida tras vida. ¿Pero se trata sólo de rodar o podemos pedirle más a la vida? ¿Más magia, más revelación, más conciencia…? Sí, la magia de lo natural puede llegar a aflorar en la megaurbe, pero más allá de ella, seguramente se multiplica. ¿Cuánto asombro, cuánta maravilla, cuánto de enseñanza y genuino alimento deseamos inyectar en nuestras vidas? ¿Podemos realmente sobrevivir lejos del viento que sacude, del pájaro que canta y de este otoño que explota y nos deja sin habla?

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Más allá de la pancarta

Atizan duro en estos momentos los policías en Madrid, pero también, en esfuerzo de compasión, podemos llegar a pensar que, abusos aparte, los agentes, la clase política no saben cómo hacerlo de otra forma. Muy probablemente los antidisturbios que ahora agitan su porra junto al Congreso, no saben mantener “el orden” de otra manera, el político adentro de la Cámara seguramente es presa del mismo y monumental despiste. Quizás los manifestantes también. Probablemente todas/as estamos cautivos/as de una desorientación que nos desborda en estos instantes.

Puesto que tocamos fondo, hagamos silencio. Puesto que la confusión se generalizó, hagamos paz en nuestros adentros. Empecemos pues a caminar sobre seguro, tras los valores eternos, tras las apuestas que no caducan. Cede el individualismo y nace la apuesta por el bien común. Cede el desarrollismo desnortado y nace la economía sostenible, amante de la naturaleza, respetuosa de los humanos. Cede la democracia vertical, supuestamente representativa y nace la democracia radial sustentada en gentes proactivas unidas por las nuevas tecnologías. Cede el acero y sus aristas y sus plásticos que lo inundan todo y renace la madera y los cestos de mimbre y el fuego en el hogar y el cuento y los cantos olvidados… Cede el auto arrasador y renace la bicicleta y el saludo cordial a la puerta de casa. Cede el tener y brota el ser, cede el materialismo y se abre ventana a un horizonte eterno…Ceden tantas cosas y están llamadas a nacer tantas otras. Quizás no nos alcance el tiempo para sostener las pancartas, quizás tenemos tantas cosas por recrear, por hacer nacer de nuevo que no podamos ocuparnos de la protesta. Corrupción a un lado, es posible que en la Carrera de San Jerónimo no alcancen a manejarse en medio de la gran tormenta política y económica.

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Unidad en libertad

Hay quien trata de elevar una ley coyuntural, pasajera, circunscrita a un tiempo determinado, como la Constitución española, a nivel de ley eterna e inamovible. Sin embargo las leyes eternas son. Operan en esta y en aquella península, en este y en aquel mundo, en esta y en aquella galaxia. Operan en este y en todos los tiempos pasados y futuros. Son las que la Creación escribió en el libro inmarcesible de la naturaleza. Entre estas leyes superiores encontramos aquella del movimiento, aquella que reza que lo que no se mueve y actualiza muere; aquella que nos habla de la unidad en la diversidad, aquella que aclara que la unidad es un valor superior cuando a ella concurren las partes de forma libre.

Lo que es en pequeño es en grande. Cada persona, cada pueblo ha de buscar su propio destino en la más absoluta libertad. Habrá de ir tras su propia identidad e independencia, madurar en ellas hasta reconocer la necesidad imperiosa de establecer lazos que les vinculen igualmente a otras personas, a otros pueblos. La unidad en la diversidad es valor supremo al que indefectiblemente nos encaminamos, pero ese camino se deberá hollar en la más absoluta libertad. Personas y pueblos deciden sobre su grado de autogobierno. Alcanzada la mayoría de edad nadie puede pronunciarse por ellos.La unidad jamás es impuesta. Su vigorosidad estriba en ese libre concurrir. La unidad es un logro de las partes que de “motu propio” suman sus destinos. La unidad que se pretende forzar sólo logra retrasar el proceso de reunificación verdadera, genuina y libre de las partes. Vayamos unidos porque así lo queremos, no porque se nos impone desde el centro de esta pequeña galaxia por nombre España.

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Ciudadanía madura *

Estos días de ánimos enardecidos en África, Oriente Medio y Asia a causa de un vídeo desafortunado contra el profeta Mahoma, de arremetida en China contra todo vestigio japonés a causa de unas minúsculas islas en disputa, invitan a reflexionar sobre el potencial de transformación de las denominadas clases populares. Las preguntas se suceden a la vista de tan lamentables espectáculos callejeros protagonizados por esas masas enfurecidas. El recuerdo media en la reflexión. ¿Por qué llegamos a sublimar en el pasado al “proletariado” y su fuerza emancipadora? ¿Qué es lo que fue vaciando de magia la idea con el paso de los años? ¿Las revoluciones fracasadas, las huelgas sin alma, los crímenes de Stalin, la mentira de tantos caudillos…? ¿Quizás algo de todo ello, quizás banderas rojas a la deriva, sueños sin encaje, ideales amputados, horizontes sin brillo…? Marx no nos avisó del coste de su herencia.

Seguramente fue también percatarnos de que las clases populares carecen a menudo de verdaderos referentes orientativos. El Norte no puede ser sino el bien común, los altos ideales de justicia, de solidaridad, de compartir… El proletariado que considerábamos sujeto de la revolución, protagonista de las transformaciones, puede convertirse también en lastre. La “vanguardia revolucionaria” puede devenir también turba inconsciente. Depende del nivel de cultura y conciencia, depende de los sentimientos que dentro se le agiten. La masa moldeable se enardece con los insultos que profieren los líderes, con sus arengas barriobajeras o agresivas. El populismo de uno u otro signo es freno al avance de los pueblos.

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Humo del vecino

Frente al fondo verde del encinar de Urbasa, hoy ha empezado a pintar su lienzo el humo vecino. ¿Tristeza por el verano que ya partió, por las olas que no danzamos, por los ríos que se deslizan ya lejanos…, o alegría por los amarillos que ya pulsan en lo recóndito de la arboleda? Si no es el mar, será un océano de hojas allí donde nos bañaremos. Si no es el mar, tiene que haber un cielo oceánico donde nuestras manos permanezcan enlazadas… Si no es junto al mar, en alguna ribera nos reencontraremos…

¿Por qué tanta nostalgia de verano con el humo del vecino? ¿Será que acariciamos algo de la Aurora? ¿Demasiada la paz que el otoño desembarca? ¿Demasiada distancia la que los fríos y sus humos inauguran?¿Entrarán en la chimenea todas las nostalgias del verano? ¿Cabrán todos los recuerdos de bosque, guitarras y cristal? ¿Será también mañana leña toda la dicha que en círculo hemos compartido…?Hasta el humo escribe sin parar sus más bellos poemas. Es la encina que vive y muere en total rendición, en absoluta belleza y pureza. No sólo inmensa y verde paz ante la mirada de quien teclea, no sólo abrigo convertido en llama, es también sublime aspiración hacia los cielos.El humo metió en mi retina todo el gozo del estío. Trajo de repente todas las nostalgias. A la noche quizás arderán, pero ahora, aún a la luz del alba, las compartimos…

¡Hagan Juego…! *

Es falso que el agua llegó al cuello. No todo es crear puestos de trabajo. No calzamos cualquier uniforme. Hay vida y mucho tajo más allá de las propuestas laborales del sistema instituido. Las fuerzas conservadoras se terminaron de desnudar ante el magnate de los casinos. En la apuesta por atraer “riqueza” no había sitio alguno para los valores. Antes hablaban de Dios, de tradición, de patria…, ahora hacen cola para entrar en los macro tugurios. La izquierda se limita a querer grabar con más impuestos la aviesa jugada.Haremos juego cuando ganemos todos/as, los del Norte y los del Sur, los negros y los blancos, los amarillos y colorados… A la vuelta de tantos siglos de injusto casino, de ruletas desbocadas, de bolas en números equivocados…, toca por fin una fortuna más repartida.Nuestro juego no lo cantan los media, ni se anuncia con grandes luces de neón. Apostamos por una partida en la que no pierde nadie. Apostamos por el mismo número agraciado, por la misma máxima del compartir, por el mismo mundo ancho y esperanzado. Nadie pierda en la apuesta del mañana. Ya no concebimos ganar a costa de nadie. No imaginamos ganar a costa de una Madre Tierra vejada, de unos animales torturados, de unos prados envenenados… Por supuesto no consideramos ganar a costa de nuestros hermanos humanos.

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Círculooo…!” Breves apuntes de Pirinea 201

La fraternidad no es sólo un sueño de místicos, para eso están las lonas, los toldos, las anchas tiendas… Para intentarla montamos allí arriba, en Asolaze, campamento de montaña. Nos dieron un valle lejano, un prado con escasa sombra, unos caños de agua… para ensayarla. Nos dieron veinte días para anclar aquellos sueños. No sabemos si lo logramos, pero las estrellas brillaron casi todas las noches y el río no callaba y nuestro canto era con él y nuestro asombro con ellas. No sabemos si lo logramos, pero aquella paz, aquella armonía grupal permanece en nuestros corazones. Suena aún la guitarra y las sonrisas. Alguien sigue gritando “¡círculooo…!”, cada mañana en nuestros adentros, como un llamado que no cede, como un desafío que aún nos emplaza… Con los nuevos calores volveremos a intentarlo. El valle se aleja, la campa ya está vacía, pero queda el recuerdo, el eco en el bosque, la huella en nuestra memoria.

La fraternidad no es sólo un sueño de místicos, para eso están las lonas, los toldos, las anchas tiendas… Para intentarla montamos
No sabemos si alcanzamos esa fraternidad de altura. Quizás algo de ella acariciamos pues cantamos mucho, reímos otro tanto. Y en los círculos se abrieron los corazones y en las veladas un crear adormecido. Nos sinceramos y comprendimos un poco más, mujeres y hombres, adultos y jóvenes… La fuerza de la montaña, la fuerza del grupo, la sobredosis de grano y legumbre…, no sabemos lo qué fue, el caso es que nadie quería marchar, el caso es que quienes se iban, aparecían de nuevo un amanecer apretando sus manos en el círculo… No sabemos lo que fue, el caso es que se tejieron lazos y queremos seguir caminando juntos/as hasta ese Campamento que nunca se acaba, hasta esos toldos que nunca se arrían, hasta esa Hermandad que nunca caduca…No sabemos lo que fue, el caso es que dolía dentro cada compañero/a que anunciaba en el círculo de la noche su partida. Lo de Allí Arriba, quizás sea algo de eso, de esos círculos que nunca se cierran, de un compartir que nunca cede. Lo de Allí Arriba, quizás sea algo de eso con un sol menos implacable, con unas fuentes que nunca se secan, con unas cumbres que no derrotan… Sigue leyendo

A la búsqueda del grano perdido

Breve reporte vacacional

Gusto de teclear de nuevo tras un verano ausente de la pantalla. Placer de compartir buenas nuevas otra vez aquí, junto a la ventana, junto a estos bosques que ya mudan y anuncian sus cercanos ocres, sus próximos amarillos. Compartir mientras el recuerdo sigue vivo, mientras el invierno no borre lo que tejimos bajo el sol; compartir anchos y luminosos días, combatir el fantasma cercano del frío y su olvido. Si el Cielo nos da alguna facilidad ante las teclas, lo propio es seguir pulsando, seguir dando constancia del pálpito de la vida, de la esperanza insobornable allí donde se geste sobre la tierra. La esperanza es una sola, ya adopte cualquier forma y color, porque el Plan es también uno solo, uno el Esfuerzo y el Trabajo colectivo en sus infinitas manifestaciones, en su más variadas contribuciones.

Seguramente hay más formas de servir a ese Plan Divino de Amor de las que nos imaginamos. El joven nórdico que al anochecer cabalga las olas en la playa desierta de Zarautz en una comunión absoluta con el océano infinito y en la danza sobre su hábil plancha agradece silente…; el grupo que se abraza al amanecer al abrigo de las altas cumbres pirenáicas, colmado de gozo por la fraternidad estrecha que lo une con todo… ; el chef de cocina que rehoga feliz buenas dosis de salud y nueva vida en las anchas cazuelas de su centro en Saint Gaudens…; la joven de Milán (ver imagen) que agarra con tanta fuerza como cariño al joven Down que tiene a su custodia en Lourdes…, participan seguramente de la misma conspiración del Amor sobre la tierra. Algo de todo ello pudimos testificar a lo largo de todo este intenso verano, algo de ello, concretamente de las experiencias en “Cuisine et Santé” y Lourdes, deseo, siquiera someramente, reportar ahora.Encontramos al grano y su universo entero y su filosofía de vida plena en Francia, a los pies del Pirineo central. Encontramos el grano y su cocina simple, sabrosa y natural y lo masticamos bien y lo deglutimos y lo disfrutamos. Junto al fuego, siempre vivo de las cocinas, gentes diferentes; al cortar las verduras con delicadez y nueva lógica, diferentes idiomas; al caer la tarde, enseñanzas de esas que se quedan para siempre, de ésas que piensas cuánto han tardado…

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