Ser el cambio

La toma de conciencia solidaria puede ser a menudo un ejercicio más de detenerse, serenarse y adentrarse que de movimiento y agitación. La empatía no nos lleva inequívocamente a la calle y a la pancarta. La pancarta tiene sus evidentes límites a la hora de transformar el mundo y las relaciones humanas. No tanto pasearla como encarnarla. No tanto gritar la consigna sino integrarla, ser testimonio de lo se proclama a los cuatro vientos, entre otras cosas porque, de vuelta de su recorrido, los vientos siempre acaban pidiéndonos cuentas.  No necesariamente activismo, sino “seísmo, o como diría Ghandi “ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo”.

Pueden tocar o no la aldaba, que el reclamo será primeramente interior. La empatía con respecto a quienes sufren no implica después necesariamente una exteriorización. “¿Qué estás haciendo tú?” Me preguntan por “washapp” en un mensaje/cartel contra la violencia hacia las mujeres que firma, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra. Quisiera hacer más, pero hoy por hoy me retiro, respiro y me reitero internamente en favor de quienes padecen, pido igualmente para que se arríen todas las manos amenazantes. Estamos haciendo todo lo que podemos. Es preciso poner todo cuanto esté a nuestro alcance para erradicar esa lacra, es preciso comprometerse en la urgente causa contra el maltrato de la mujer, pero tenemos delante legión de empeños. En realidad, no hay plazas, ni avenidas para tanto anhelo. Hay también otras apremiantes causas que requieren nuestra atención y compromiso. No deberíamos entrar en la peligrosa espiral de pedirnos cuentas los unos a los otros por nuestros grados de respuesta.

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Más que una carrera

Correr juntos da mucho de sí. Permite alcanzar logros colectivos que desbordan lo meramente deportivo. La Behobia-San Sebastián no son veinte kilómetros de carrera, es una entrega increíble de corredores, público y voluntarios, una fiesta de la fraternidad entre los pueblos, entre las diferentes condiciones sociales, físicas… Es una exaltación de la máquina humana que se lanza brava a la carretera entra ambas localidades, que nada detiene, que avanza firme y rauda a través de los mil y un charcos y contratiempos. Asombroso el cuerpo que la vida nos otorga, increíbles sus posibilidades a nada que lo cuidemos y “engrasemos”. Asombrosa también la organización que acoge a casi 30.000 corredores y permite el milagro de la fiesta colectiva pese al temporal.

 

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Hogar

Ya no habrá crónica feliz a pie de la Senda del Gozo. En este fuego se acaba la hojarasca que parecía infinita, se detienen todos los Caminos que he hollado en Otoño con devoción y placer. En estas llamas de hogar mueren los bosque alfombrados, las rías anchas de Ferrol, la olas poderosas de Fisterra, las mansas playas de Portugal… Las botas me miran con justificado recelo cuando calzo calcetines gordos y zapatillas de casa. El alma sigue reclamando su diaria cuota de aventura, éxtasis y flechas amarillas.

No maldigo el hogar, ¿pero quién soborna a los pies y al espíritu peregrinos? Vacío la mochila de recuerdos, escondo el bordón en un lugar que no alcance, reúno sin convencimiento ramas secas, enciendo sin otro remedio la chimenea de la sala. Es hora de silencio y recogimiento. Me pongo a la pantalla grande, no a la que llevo en el macuto. Ya que guardo guías y mapas, pueda cuanto menos alumbrar bellas letras

Otro alarde

Quizás ahora un poco de empatía con los otros pasos. Disueltas las manifestaciones, guardado el músculo, quizás ahora alarde de acogida de lo que siente y piensa el contrario. Quizás ahora muestra del poder del encuentro, del beneficio del dialogo, del coraje de un nuevo acuerdo. Los drones ya han remontado los cielos y certificado las dos mareas humanas. Ya ha sido exhibida la fuerza de la grande por las grandes avenidas. ¿Cuantos octubres en disputa? ¿Cuántos otoños sin solución, sin fondo dorado? ¿Por cuánto tiempo calibrando uno y otro poderío, calculando las almas reunidas detrás de una y otra enseña? ¿Dónde plaza ancha y prometedora en la que confluyen las dos vías, la Diagonal que desemboca en océano y abrazo? A un lado de la acera quienes pretenden todavía vencedores y vencidos, quienes pregonan la cárcel del adversario.

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Vamos a pasar página

 

Bajo ningún concepto podemos avivar los rescoldos del fuego de la confrontación. Trabajamos para la paz. Nuestras letras son vasallas de ese alto ideal, pero la paz siempre urgirá de los sólidos cimientos de la justicia. Nunca habrá una paz instalada en la arbitrariedad. La paz y la armonía social no podrán ser si los presos catalanes permanecen entre rejas. Si en verdad la justicia fuera tal, no habría ningún motivo para temer la sentencia ¿Por qué tememos tanto el día ya cercano en que se de a conocer?

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BRISA, NO “TSUNAMI”

Nunca debieron arder esas calles, nunca crepitar ese fuego del asfalto, sobre todo el de adentro. ¿Inconciencia de togados acarreando combustible al arrimo de ya calentadas emociones? Pudo ser brisa mediterránea y no “tsunami” del llamado Pacífico, amanecer y no noche incendiada, victoria para todos, triunfantes manos de conformidad apretadas y no tanto capítulo de revés, miopía y sufrimiento.

Pudo ser virando la historia, despertando una nueva conciencia de supremo cuidado y respeto y no desenvainando el roñoso y archiconocido sable. Pudo ser en armonía y acuerdo, jamás con “búsqueda y captura”, amenazas y rejas. Pudo ser de otro modo. Bastaba situarse en las coordenadas de un presente definitivamente más inteligente y flexible, más despierto y civilizado. ¿Por qué lo hicieron tan complicado, sobre todo tan absurdo y doloroso? Puso ser sin padres y madres privados de ver a sus hijos, sin desenvainar una sola porra, sin urnas clandestinas que emergían de la noche cual altares rescatados.

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Verdes universales

 

La Tierra no canta, ni encanta sólo a quienes han leído a Marta Harnecker, visten camiseta del Ché o compraron bonos para la enésima revuelta leninista. Lo hace a todos/as por igual. Igualmente la bandera de la defensa de la Tierra no tiene por qué estar en España vinculada por más tiempo al extremismo político. Son agendas diferentes. La alternativa natural a este sistema individualista, consumista y desarrollista no puede situarse en el espectro político de la derecha, pero tampoco en el de la izquierda. La izquierda no ha generado un nuevo orden civilizacional, ni ha manifestado voluntad de ello. Nos habla de la misma civilización desarrollista pintada de rojo y con poco sugerentes “mamotretos” de hormigón. Allí donde triunfó la “revolución socialista” no observamos ningún paso de retorno a la tierra, a lo sencillo, a lo humano, a lo natural.

 

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Un mismo mensaje

 

Están dejando la carne. Están pasando página a su excelsa misión en la Tierra. No olvidemos nunca su misiva sin tiempo. Fueron entre nosotros/as para que no perdiéramos la memoria. Fueron para que tuviéramos bien presente el mismo y universal mensaje, el mismo y colosal trabajo, la misma y multicolor humanidad.

No olvidemos que el tono, la voz, la expresión pudo ser variada, pero el mensaje con sus matices, inequívocamente uno. Diferentes los contextos, la geografía, la lengua, la tradición…, pero una misma esencia: la proclamación del alto ideal de fraternidad humana y de unión con todo lo que es y late. Lo dieron todo y ya están agitando las alas de merecido Vuelo. No olvidemos por lo tanto su silente clamor para que volvamos a ser un solo corazón.

 

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Comenzar a sumar

Vivimos estos días una natural indignación ciudadana con respecto a una clase política española que se ha manifestado incapaz de superar sus diferencias y llegar a un acuerdo para gobernar el país. Por más que esperada, la noticia no deja de ser triste. Transcurrido, no obstante, el inicial y difícilmente evitable enfado, podremos preguntarnos en sinceridad: ¿Son sólo ellos los incapaces? ¿Habla su sonrojante y dolorosa dificultad para ponerse de acuerdo de algo de la colectiva?

No es posible construir país con los que exclusivamente piensan y sienten como uno/a. Cargamos con sobredosis de belicosidad con respecto a quien no observa el mundo desde la misma atalaya, sin embargo, necesitamos de las otras miradas, siempre que se lancen desde el respeto, la tolerancia y el anhelo de sumar. Estamos sobrados de telepolémicas y espíritu de confrontación. Arrastramos un déficit de cultura de diálogo y entente; desentrenamiento en el imprescindible arte de acoger el disenso, de compartir y cooperar.

 

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Peregrinación por el camino baztanés

Baiona-Olague. 9-15 de Septiembre

Los amigos se encierran a menudo en largos vipassanas y retiros. A menudo también me tientan. Se ríen fraternalmente de mi “culo inquieto”. Cierta disciplina me convendría. Yo también debiera y sin embargo me asfixio entre paredes. Hay tanta y sublime Creación por descubrir, por contemplar y ensalzar ahí fuera. Hay tanta vida palpitando más allá de las paredes inciensadas.

Es con la mochila al hombro que la oración y la alabanza me brota más vívida. Es en medio de la Madre Naturaleza que el alma cobra todo el gobierno. Afloran las más altas emociones y las lágrimas resbalan incontenidas. Es en verdad cuando me quedo sin palabras y lleno de cándida poesía los cuadernos. Cada mirada es reverencia, cada paso agradecimiento.

 

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La parroquia no se defiende

El mismo y humano corazón que el Hijo de Dios vino a abrir y desbordar es el que los obispos se empeñan en cerrar. El miedo es el peor consejero. ¿Quién si no él ha redactado el reciente documento, publicado por la Comisión para la Doctrina de la Fe en el que los obispos arremeten contra el “mindfulnes” y la meditación zen? Juzgan sin tapujos que estas prácticas, felizmente ya muy extendidas, son “incompatibles” con la fe cristiana. Critican que “ciertos planteamientos dentro de la Iglesia han podido favorecer la acogida acrítica de métodos de oración y meditación extraños a la fe cristiana”, y “equiparar a Jesús” con otros maestros fundadores de religiones.

 

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Vulnerables

El sentimiento de vulnerabilidad nos acerca al Alma. No hay nada que sea más importante que acercamos a nuestra Esencia. La vulnerabilidad tiene a bien revelarnos nuestra verdadera identidad, nos aproxima a lo que realmente somos. Hace caer nuestras capas más superfluas, nos familiariza con nuestra Real Presencia.

La vulnerabilidad ralentiza la vida de fuera y sin embargo acelera la de dentro, acelera los procesos interiores. Es importante reconocernos vulnerables, pues así nos estamos acercando a la Fuente que nos habita, que todo lo habita. Reconocernos vulnerables, no es reconocernos heridos. Nada, ni nadie nos puede herir, sólo nosotros mismos. Cuando reconocemos que nada externo nos hiere, es que hemos iniciado ese Sendero que ya no tiene vuelta atrás, ese Sendero al que nos entregaremos en cuerpo y alma durante vidas.

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Tú puedes descansar

Volveremos. La Aurora necesita un poco de todos nosotros. Sólo un respiro, sólo un tomar aire, siquiera con la ayuda de mascarilla. Volveremos a sumar con los/as que suman, a cantar con los que cantan, a construir con cuantos construyen silentes un mundo nuevo y fraterno en todos los continentes, en todas las geografías.

Si Dios quiere aún atraparemos verano. Volveremos a reír y llorar, a amasar y regar, a a escalar y volar… Volveremos, el Cielo siempre por delante, para las dos importantes citas que nos aguardan, campamento de conciencia (www.pirinea.org) y peregrinación en comunión (www.peregrinea.org). Ojalá por algún sitio alcance de nuevo la fuerza y nosotros la disfrutemos. ¡Bismilah!

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Pureza

 

En ese lugar donde anidan silenciosos los fuegos y se citan las mayores pruebas; en ese punto tan a menudo intocable; en esos órganos en los que la Creación ha concentrado tanto y tan irrefrenable deseo, ha colocado también la simiente, el futuro. Ha depositado la garantía del mañana, la perpetuidad de la especie. Sin amorosa cópula no hay porvenir, ni Plan, ni Trama divina. Somos al fin y al cabo para empujar esa Vida de la que nada sabemos.

¿Cómo trascender el deseo, cómo gobernar plenamente el cuerpo y a la vez traer sollozo, milagro, nuevas y benditas almas probatorias al mundo…? Seguimos desnudos y desarmados ante un “pathos” tozudo. Dominar ese deseo en pleno furor antes de que balbucee, debe ser algo de la santidad. ¿Cómo ser esa entera pureza, cómo arrancar el dolor insoportable de la mácula y a la vez contribuir a que perdure el linaje y la condición humana?

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Cacos

Las puertas siempre abiertas tienen su precio. La libertad y la confianza en la humanidad también. En los pueblos pequeños lo hemos venido pagando a gusto. A veces sin embargo llega abultada factura de repente; a veces cuesta asumir que alguien haga mal a otro con tanta ligereza, que le prive sin razón mayor de herramientas y materiales que le son de gran utilidad. Es entonces cuando se hace imprescindible recordar que libremente hemos asumido venir a un mundo de muy dispares evoluciones en el que es “natural” que ocurran estas cosas. Es preciso recordar que hemos decidido encarnar en un escenario en las que proliferan almas que recién inician recorrido de desarrollo humano.

El recuerdo habrá de ser acompañado por el desapego de las cosas materiales. En nuestro caso el robo ha consistido en material de cocina, de escritorio, iluminación, focos, proyectores y otros enseres (bancos, mesa plegable…), en su inmensa mayoría útiles que nos servían para el Foro Espiritual de Estella (www.foroespiritual.org) y el campamento que en breve iniciamos (www.pirinea.org).

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Pescado

He de tomar conciencia de todo lo que el hermano del mar bravo me regala. He de imaginar la belleza, la sutilidad de su nado por el océano inmenso antes de llevármelo a la boca. Lo menos que puedo hacer es detenerme ante el plato, recordarle cuando surcaba libre los mares sin que nadie le cercenara el camino, sin que la luz de ningún sol golpeara en sus escamas. Lo menos que puedo hacer es un silencio antes de hacerlo trizas y tragármelo. Esbozo una oración, honro su memoria, antes de que pase a formar parte mi cuerpo.

De forma excepcional, estoy comiendo pescado estos días. Agradezco infinitamente al animal que ha muerto para que yo viva, que me ha ofrecido su carne, para que yo gane en fuerza y vitalidad. Lo ingiero despacio y en silencio, pues es la única forma de venerar su sacrificio.

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“Thermomix”

Por más que dicen que lleva altavoces y pantalla incorporada, no me veo compartiendo oración íntima con la famosa “Thermomix”, esbozando mi plegaria antes de desvainar los afilados cuchillos, en compañía de ese motor doméstico que hace furor por toda Europa.

Los robots ya han traspasado muchos umbrales. No es preciso que llamen a la puerta de la cocina. Estamos cocinando en silencio y a fuego lento. En realidad todo en nuestras vidas lo quisiéramos hacer a fuego un poco más lento. Cucharas de duro boj y ollas de más frágil barro en nuestras vidas, viejas recetas que se trasmitan de anciana boca a joven oído. La omnipresente wiffi no tiene por qué acabar con todos nuestros secretos.

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Responsabilidad de la falta de acuerdo

 

67847988_10156561882617379_4013015307336548352_n.jpg¿Quién es el responsable del fracaso en las negociaciones para elegir presidente y formar gobierno? En vez de poner siglas a esta pregunta, podemos poner examen de conciencia, ahondar en la recapitulación en tanto que alma colectiva que también constituimos. No seremos nosotros los que señalemos con el dedo hacia un color determinado, si es caso apuntaremos responsabilidad hacia a nuestro interior colectivo.

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“Complicado” collar

La muy coqueta se engalana para la sencilla y rutinaria ceremonia. Cuando el ascensor aguarda ya en nuestro piso, cuando apenas faltan unos breves minutos para el arranque de la misa, saca del joyero de cuero el temido y complicado collar. Me acerca suplicante ese mismo de gordas cuentas y aciagos recuerdos que tantas veces ha logrado acabar con mi paciencia. Los segundos se aceleran, la religiosa hora de las seis se acerca, pero yo respiro…

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Ola de calor

El frescor no acudió a su cita diaria con la mañana. Ni la oscuridad fue alivio, ni siquiera la noche trajo su debida tregua. Los sueños huyeron también a la vera de alguna astral orilla.

Aquella mañana de temprano estío, nos despertamos pronto y la tierra ardía. Sin descanso en el cuerpo, sin aire en los pulmones, sin rencor en el alma, nos acercamos a un teclado para compartir que algo habíamos hecho mal. Era preciso volver a empezar: Debíamos establecer un vínculo de mayor cuidado y respeto para con la Tierra, nuestra Madre.

El progreso desnortado, la producción y sus gases descontrolados, el expolio y la contaminación debían cesar. El futuro debía ser sobre otra base, para no volver a despertar otro día, sin descanso en el cuerpo, sin aire en los pulmones, sin esperanza en el horizonte… “Amalurra” merecía otro trato. Aún estamos a tiempo de que la suave y fresca brisa acuda a los despertares del mañana. ¡Así sea!

Artaza, Navarra, despertar del 28 de Junio de 2019

GRETA Y CAROLA

Dos valientes, dos ideales, dos iconos planetarios. Gracias hermanas, amigas, compañeras por vuestro testimonio puro, por el Norte señalado.

Nos habéis demostrado que esto ya no va de ideologías, ni intereses partidarios. Todo ello es bien antiguo y quedó atrás. Esto va de unirnos los hombres y mujeres de buena voluntad, más allá de las fronteras de cualquier orden, en torno a los mismos y superiores objetivos de cuidado de la Tierra y cuidado de nuestros hermanos.

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Cuidadora

Dos mundos muy diferentes, dos culturas, dos edades y sin embargo caminan todos los días tomadas del brazo a la orilla del mar. Lo hacen hasta que las piernas de la mayor flojean. No siempre alcanzan el monumento de la paz sobre el acantilado.

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Lo siento, no me alegro

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Los ánimos de gran parte de la población están justificadamente exasperados ante una violencia contra la mujer que no cesa, pero pareciera queremos acabar de repente, a golpe de maza, con un problema que subyace en lo profundo de la psiquis humana. ¿Son “las sentencias ejemplares” la sola arma para atajar esa gravísima lacra, o lo es sobre todo la promoción de una nueva relación entre hombres y mujeres que contribuya a desterrar el pernicioso, y a veces letal, machismo aún imperante? ¿Qué pueden hacer quince años que no hagan diez? La vía penal, sin dejar de ser necesaria, no debiera ser la única.

Llueven “whashaps” con el escueto “me alegro”, pero lo que personalmente me agradaría es el arrepentimiento, no el escarnio. No me sale alegrarme por el mal de ningún ser humano. El principio de compasión universal, al que a duras penas trato de ser fiel, me lo impide. Creo firmemente en la ley superior de la evolución, creo que en todo ser humano habita un alma más o menos desarrollada, creo que esa alma es siempre susceptible de crecer y evolucionar. Nuestro deber es auspiciar de la forma más eficaz posible ese necesario progreso.

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“Thermomix”

sabor_chuncano_chuncania.jpgPor más que dicen que lleva altavoces y pantalla incorporada, no me veo compartiendo oración íntima con la famosa “Thermomix”, esbozando mi plegaria antes de desvainar los afilados cuchillos, en compañía de ese motor doméstico que hace furor por toda Europa.

Los robots ya han traspasado muchos umbrales. No es preciso que llamen a la puerta de la cocina. Estamos cocinando en silencio y a fuego lento. En realidad todo en nuestras vidas lo quisiéramos hacer a fuego un poco más lento. Cucharas de duro boj y ollas de más frágil barro en nuestras vidas, viejas recetas que se trasmitan de anciana boca a joven oído. La omnipresente wiffi no tiene por qué acabar con todos nuestros secretos.

Deshielo

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Puedan mañana ladrar con poderoso eco, ante un sólido paisaje que retumbe por fin esperanza. Hielo debajo de sus patas, futuro delante de nuestra mirada. Debían caminar sobre una inmensidad más blanca, nosotros debíamos avanzar también sobre un terreno más firme, hacia un horizonte menos acuoso. Nos faltó cuidado entre nosotros, cuidado y ternura para con la Tierra nuestra Madre.

Deseamos chapotear sólo en las playas de fina arena. Aspiramos a un panorama menos líquido. Aún estamos a tiempo… Puedan esos perros un día volver a correr por el puro, blanco y duro hielo; puedan conocer las nuevas generaciones algo del glorioso paraíso que fue en su día este planeta querido. ¡¡Así sea!!

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“LAS DIVORCIONETAS”

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Nada de reciclar aquellos labios reunidos, aquel instante eterno. El matrimonio también era de usar y tirar. Las promesas de por vida ruedan también con el veloz carrito de la compra-venta. La felicidad que nos quieren mostrar también era de plástico. “Divorcio al alcance de todos” rezan las “divorcionetas” de Carabanchel, Leganés y Getafe. Tiempos de gangas, en los que es fácil vender nuestras más sagradas responsabilidades. Tiempos de “low cost” en los que “si te he visto ya no me acuerdo”.

150 euros y volver a empezar. Barato “adiós”, barato nuevo intento… 150 euros y por fin “vía libre”. Conviene sacar a la sagrada pareja del escaparate de los saldos. Buscamos imposibles que de hallarse en algún lugar, se encuentran en lo profundo de nosotros mismos, en nuestras carencias emocionales, en nuestra falta de Centro.
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El abrazo de los muertos

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El paso del tiempo tiene la virtud de desapasionar la lectura de la historia. Los aniversarios pueden traer su recompensa en forma de análisis sosegado y balanceado, de reflexión con perspectiva de tiempo. En este conveniente repaso desapegado del acontecer colectivo, hemos contado entre nosotros con eminentes maestros, tanto en lo que se refiere a su mirada, como a su pluma.

En Euskadi también tuvimos nuestro particular Dionisio Ridruejo, esa suerte de privilegiada alma capaz de vibrar con los dolores de todos los bandos. Se llamaba José de Arteche y su libro “El abrazo de los muertos” marcó mi primera noche de adolescente insomnio. Arranqué con él porque entre sus cuestionadas páginas, aparecía mi tío. El hermano de mi padre ejerció de médico en el frente de Elgueta con el bando de los alzados. Después, ya adentrado en la vorágine de la contienda norteña, no pude soltar el relato. El libro más importante del escritor vasco tuvo un “parto difícil”, pues la censura no le permitió ver la luz hasta 1970.  Antes de “hacerse a la mar”, el biógrafo de nuestros más insignes marinos y navegantes sufrió por partida doble, por los que habían caído de uno y otro lado en nuestra guerra fraticida. No terminamos de ver un ideal en sumar al franquismo, sin embargo él, en la pura noche de la post-guerra dedicó su libro a “todos los que murieron luchando por un noble ideal”.

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No era política, era oxígeno

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No podemos comulgar con las voces que nos invitan a desentendernos de la vida política. No nos ausentaremos de su concurrida arena. Hay inmenso terreno más allá de la diaria, enconada y agotadora pugna partidaria. El Maestro Tibetano dejó soberanamente claro que es necesario permanecer en ese, a menudo, complicado escenario, que la política constituye uno de los siete campos de servicio. La actividad política, puede ser enfocada al servicio y el bien común mediante la promoción de inequívocos valores universales.
 
Solo un ejemplo nítido y plenamente actual. PP, Ciudadanos y Vox quieren volver a llenar de vehículos contaminantes la “almendra de Madrid”. “Revertir Madrid central” es el eufemismo que equivale a apostar hasta el fin por el coche y su filosofía individualista y contaminante a pesar de todos los pesares…

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Concertar la concertada

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Afirma con poesía y acierto el inspirador de la popular terapia de las “constelaciones familiares”, Bert Hellinger: “Nuestros antepasados siguen viviendo en nosotros, y por medio de nosotros quieren concluir algo que les dará a ellos y a nosotros paz.” Nuestros antepasados y sus creencias y sus sistemas de entender el mundo pueden merecer, más allá del respeto, también nuestra honra. Sin embargo, ese hueco en nuestro corazón no implica adhesión, hacer nuestro lo que ellos tan intensamente vivieron y fervientemente trasmitieron. Podemos honrar sin necesariamente adherirnos, podemos amar sin identificarnos. Nuestros grandes y pequeños conflictos sociales necesitan mucho de ese altruismo que salta y trasciende bandos, creencias y generaciones.

Euskadi reúne al mismo tiempo una importante fidelidad al pasado y a su vez una marcada cultura del rechazo. Nuestra reciente historia y lo mucho que nos ha tocado enfrentar ha fomentado el espíritu de la confrontación. Sin embargo, de su exceso también nos deberemos igualmente de liberar. A menudo no se le encuentra adecuado límite a esa cultura. Persuadir más allá de lo cabal en el reproche, implica hipotecar en buena medida el futuro. Honramos a nuestros mayores tomando de ellos lo más atemporal, lo más valido. No conviene excluirles de la noche a la mañana del futuro que nos toca gestar. La adecuación de su legado a los nuevos tiempos facilitará el ejercicio. La enseñanza religiosa puede por ejemplo mutar, desprenderse de las formas que no tienen vigencia y actualizar en lo fundamental, el sentido sagrado de la vida y la condición trascendental del humano.

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